Deportes de nieve

Esquís hechos de cuero, una antigua tradición

Renacen en Xinjiang las tablas cubiertas de piel, a medida que aumenta el interés de la nación en los deportes de nieve

Por UNO

Los esquiadores y practicantes de snowboard de hoy en día están acostumbrados a depender de las telesillas en los centros de esquí para llevarlos a la cima de una montaña antes de experimentar la adictiva emoción de deslizarse por las pistas nevadas.

Sin embargo, en algunas aldeas cubiertas de nieve en la prefectura de Altay, en la Región Autónoma Uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, es común ver en invierno a pastores locales, con tablas unidas a sus pies, trepando por las pendientes nevadas sin ningún otro tipo de ayuda. Y lo hacen de una manera relativamente ágil. Las tablas se envuelven con cuero de caballo, que tiene un doble propósito. Sorprendentemente, este cuero no solo proporciona fricción para evitar que los esquiadores se resbalen durante su ascenso, sino que también les ayuda a deslizarse más suavemente en la dirección opuesta.

Según los grabados rupestres descubiertos en la zona por los arqueólogos, estos esquís han servido como medio de transporte para los habitantes de los campos de nieve de Altay durante unos 12.000 años, especialmente para aquellos que tenían que transitar por un largo camino en la nieve para arrear animales o cazar.

En las últimas décadas, los esquís de cuero perdieron gradualmente su popularidad a medida que las carreteras pavimentadas comenzaron a unir las casas con el mundo exterior. En consecuencia, los artesanos que los fabricaban tenían pocas posibilidades de mostrar sus habilidades.

Sin embargo, ahora, en respuesta al objetivo de la nación de despertar el entusiasmo popular por los deportes de invierno, Altay planea proteger y promover su cultura del esquí y transmitir mejor esta tradición a las generaciones futuras.

La prefectura trabaja para promocionarse a sí misma como el lugar donde podría haberse originado el esquí y espera desarrollar el área como un destino popular para esquiadores y practicantes del snowboard. Como resultado, los esquís de cuero antiguos y el arte de fabricarlos han adquirido una nueva vida en los tiempos modernos.

Silambek Sakish, de 67 años, un pastor de la aldea de Lasti en Altay, comenzó a aprender el oficio de su padre a la edad de 15 años. “Cuando era joven, la mayoría de la gente en mi pueblo usaba los esquís de cuero para salir en busca de leña o para alimentar a sus animales. Siendo una de las pocas familias en el pueblo que sabía cómo hacer el calzado especial, podíamos ganar dinero con su venta cada temporada de nieve”, recordó.

Los esquís se vendían bien en invierno, pero para prepararse para el aumento de las ventas, la familia generalmente comenzaba la producción durante el verano, secando la madera de pino al sol y comprando cuero de caballo en los mataderos.

Silambek primero cortaba el pino de alta calidad en una tabla antes de calentarlo hasta el punto en que se volvía losuficientemente flexible como para doblar el extremo delantero hacia arriba. Envolver la tabla con cuero de caballo era el último paso. “Usaba los esquís de cuero recién hechos para probarlos deslizándome sobre la nieve para ver si eran duraderos y prácticos”, señaló.

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A medida que se modernizó la infraestructura básica de la aldea y las condiciones de vida de los residentes comenzaron a mejorar, el modo de transporte tradicional perdió su atractivo. Durante algún tiempo, el taller de esquí de cuero de Silambek no tuvo mucha actividad.

Sin embargo, la situación dio un giro favorable en 2010, cuando Silambek fue honrado como heredero del oficio de hacer esquís de cuero, que habían sido elegidos como patrimonio cultural inmaterial de Xinjiang. Con el apoyo del gobierno local, abrió un estudio de carpintería donde no solo produce los tradicionales esquís de cuero hechos a mano, sino que también fabrica recuerdos de madera relacionados con la cultura del esquí de Altay para que los turistas los compren. “Un par de esquís de cuero se puede vender por aproximadamente 1.500 yuanes (u$s 235). El año pasado, gané unos 60.000 yuanes con el negocio”, señaló.

Sus obras se exhiben en estaciones de esquí, aeropuertos y estaciones de tren en Altay y también en un centro de exposiciones para los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 para promover la profunda conexión histórica de la prefectura con el esquí.

En octubre, fue invitado a una exhibición de patrimonio cultural inmaterial de seis días en Urumqi, la capital de Xinjiang, para presentar la artesanía antigua y el estilo de vida nómada que representa a un mayor número de personas.

Más jóvenes han acudido a él para aprender el oficio, y su hijo menor, de 31 años, ha seguido sus pasos para continuar con la tradición. De hecho, los miembros de la familia de Silambek todavía usan los esquís de cuero como medio de transporte durante el invierno. Además, el gobierno local ha realizado anualmente competiciones de esquís de cuero, en las que los integrantes de la familia muestran sus maniobras usando el calzado de invierno.

Nie Ping, funcionario de la oficina de cultura, radio, televisión, deportes y turismo de la prefectura de Altay, comentó que las actividades que permiten a los turistas experimentar los deportes de nieve y la cultura local, como las competencias de esquís de cuero, ayudan a generar impulso para el desarrollo económico de la prefectura. Debido a esto, el turismo se está convirtiendo en una industria pilar para el lugar, sostuvo Nie.

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