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El tejido se ha convertido en una industria en auge

Un momento de inspiración de la arquitectura tradicional ayudó a un pueblo montañoso a salir de la pobreza

Antes de 2018, cuando una ruta transitable finalmente llegó a esta aldea empalizada en Hezhou, Región Autónoma Zhuang de Guangxi, la única opción para los lugareños que vivían en la montaña era caminar. La distancia hasta el pueblo más cercano a donde se tardaba unas cuatro horas en llegar a pie, era suficiente para complicar la vida de los residentes de la aldea de Dachong. Casi 500 personas de 87 familias viven en la aldea, que alberga a la comunidad Tuyao, parte del grupo étnico Yao.

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Tuyao significa indígena Yao, que no solo indica la preservación del estilo de vida y la cultura tradicional del grupo étnico, sino que también muestra que su desarrollo alguna vez se vio frenado por el transporte deficiente. De hecho, los antepasados del pueblo Tuyao emigraron a Hezhou desde otros lugares hace unos 700 años. Sin embargo, cuando llegaron, como la mejor tierra agrícola había sido ocupada por los lugareños, estos nuevos residentes tuvieron que escalar las montañas, donde quedaba poca tierra para cultivar.

Para llegar a fin de mes, Pan Qinglan, una mujer de 44 años, tenía que llevar hojas de té silvestre, jengibres y madera al pueblo vecino para cambiarlos por arroz, aceite y otros alimentos. “El camino era peligroso. Pero no teníamos otra opción... Partíamos cuando todavía estaba oscuro. Para no tener miedo, caminábamos en grupos y siempre cantábamos canciones”.

Los deslizamientos de tierra ocurrían con frecuencia como resultado del clima cambiante del área. Incluso en un día soleado, los acantilados y los ríos seguían siendo obstáculos a superar. “Varias veces al mes se organizaban ferias en el pueblo”, comentó. “Nos asegurábamos de obtener todo lo que necesitáramos en una sola visita”. A menudo, los aldeanos tardaban dos o tres días en hacer un recorrido de compras y pasaban la noche allí.

Para quienes visitan la aldea por primera vez, se necesita imaginación para recrear los viejos tiempos de Dachong, que ha experimentado un gran cambio de suerte en los últimos años.

Zhao Wanxing, el jefe del Partido de Shidong, el complejo de las aldeas del que forma parte Dachong, comentó que en 2014, aproximadamente el 90 % de la población de Dachong vivía por debajo del umbral de pobreza y el ingreso anual per cápita era de poco más de 3.000 yuanes (u$s 430). “Esta es la deuda que dejaron la historia y la naturaleza”, señaló Zhao. “Al enterarse de la noticia de que se construiría una ruta, muchos aldeanos se ofrecieron como voluntarios para unirse al equipo de construcción”.

Las obras en las carreteras pavimentadas comenzaron en 2016 y, en 2018, los gobiernos central y local asignaron un fondo de 10 millones de yuanes para mejorar la infraestructura local. Pan y su esposo, Feng Qiubao, fueron de los primeros en unirse al equipo de construcción. “Construir una ruta fue nuestro mayor sueño”, señaló Pan.

Ahora la pareja solo tarda media hora en moto en llegar al pueblo.

Luego de que el sueño de los aldeanos se hizo realidad, pronto encontraron muchas más cosas con las cuales soñar. En 2018, el gobierno local invitó a Zhou Huafeng, un empresario del té de la provincia de Hunan, para que visite Dachong y evalúe si existían oportunidades para mejorar la economía local. Zhou estuvo encantado de ver las casas antiguas de la aldea. “Cuando vi esas casas de barro, pensé en mi infancia”, expresó Zhou. “Esta arquitectura tradicional solía ser común en mi ciudad natal, pero casi ha desaparecido, ya que los estilos de vida han cambiado”.

A los ojos de Zhou, esas casas de barro, o más específicamente sus áticos de madera oscuros y bien ventilados, serían almacenes perfectos para la fermentación natural de té oscuro. “Descubrí que algunos aldeanos también usaban sus áticos para almacenar té en pilas de bolsas de yute”, señaló Zhou. “Lo que tenía que hacer era heredar esa tradición para que pudiera beneficiar a más personas”.

El de Pan Jieyin es de uno de los 12 hogares de Dachong que participan en el proyecto de Zhou. Lo llaman añejar el té. Solía ganarse la vida vendiendo madera y haciendo trabajos esporádicos. Ahora, cada mañana y cada noche, enciende una pequeña hoguera en el atrio para ahumar el té. Este es un proceso clave en la fermentación del té para despertar completamente el aroma y puede tardar más de un año en completarse. Cuando se trata de té oscuro, cuanto más dure la fermentación, más valioso es el producto. La única otra cosa que debe hacer es girar los paquetes de té de vez en cuando para asegurarse de que estén todos ahumados de forma uniforme.

Al ver a los vecinos demoler sus casas viejas y construir otras nuevas, Pan Jieyin quiso hacer lo mismo. “No me di cuenta de que mi antigua casa era tan valiosa hasta que empecé a añejar el té”, rió. “Ahora tengo que cuidarla bien. Verá, la paciencia es importante, no solo para hacer un buen té, sino también en la vida en general”.

Los recursos en Dachong son abundantes y lo único que se necesita es un buen ojo. Como el bambú se puede encontrar en todas las montañas, Zhou y los aldeanos han inventado otra forma de aumentar el valor de su producto: hacer un paquete bonito y hecho a mano en el que el té oscuro se pueda vender a un precio más alto. En 2018, a más de 100 mujeres del pueblo se les ofreció la oportunidad de tejer las cestas.

El ingreso promedio per cápita en Dachong alcanzó los 9.500 yuanes el año pasado, el triple de hace cinco años.