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El rastreo del origen del COVID-19 debe respetar la ciencia

Funcionario afirma que incluir la teoría descartada de la "fuga de laboratorio" en el estudio del origen del COVID-19 "desafía la ciencia"

Expertos y funcionarios chinos afirman que el país no acepta el plan de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la segunda fase del estudio para rastrear el origen del COVID-19, ya que la inclusión de investigar la “fuga de laboratorio”, una posibilidad definitivamente descartada, ignora el sentido común y la ciencia. Señalan que los esfuerzos futuros para el rastreo del origen deben centrarse en el origen natural, expandirse más allá de China para buscar pistas encontradas a nivel mundial y heredar el principio cooperativo y basado en la ciencia.

Zeng Yixin, viceministro de la Comisión Nacional de Salud, afirmó que estaba “conmocionado” al saber que una propuesta de rastreo de origen recién publicada por la OMS había incluido como uno de los principales objetivos de investigación la hipótesis de que las violaciones de los protocolos de laboratorio en China podrían haber provocado la filtración del virus. “En algunos aspectos, este plan no respeta el sentido común y desafía a la ciencia. Es imposible que aceptemos un plan como este”, sostuvo durante una conferencia de prensa el 22 de julio. Agregó que todos los rumores que vinculan el laboratorio en Wuhan, provincia de Hubei, con la fuente del virus son absurdos. El virus tampoco contiene rastros de manipulación humana según una serie de análisis, lo que niega la posibilidad de que sea un patógeno diseñado. Anteriormente, “los expertos convocados por la OMS habían realizado personalmente una visita in situ al laboratorio y llegaron a la conclusión de que es extremadamente improbable que el virus se haya filtrado de un laboratorio”, sostuvo, refiriéndose al viaje de 28 días a Wuhan del grupo de expertos a principios de este año. “Debemos respetar sus conclusiones”, por lo que no es necesario que la segunda fase del trabajo de rastreo del origen repita la investigación en esta área, agregó Zeng. “Más bien, deberíamos impulsar investigaciones en diferentes países y regiones en términos de búsqueda de infecciones tempranas, realizando estudios sobre epidemiología molecular y huéspedes animales”.

Liang Wannian, director de los expertos chinos en la misión, indicó que se deben dedicar esfuerzos conjuntos a la investigación de la evolución natural del virus y a la caza de huéspedes animales. De hecho, los científicos chinos han trabajado mucho en esto, ampliando su alcance de pruebas desde los mercados de alimentos en Wuhan a proveedores previos, así como muestras de animales de granja y animales salvajes de todo el país, pero “no se han reportado resultados positivos de anticuerpos o antígenos”, sostuvo Liang. Los investigadores en China también han estudiado y muestreado ampliamente los murciélagos en el país sin identificar un virus en ellos que sea lo suficientemente similar al nuevo coronavirus como para ser considerado la fuente del virus, afirmó. “Ya que los científicos coinciden en que los murciélagos deben ser un foco durante la investigación sobre el origen del virus, el estudio correspondiente no debe limitarse a China, sino debe tener una perspectiva más amplia para cubrir todos los países y regiones habitadas por murciélagos”. También sugirió estudios adicionales de pangolines, castores y otros posibles huéspedes intermediarios.

El llamado para iniciar investigaciones de amplio alcance en todo el mundo es cada vez más fuerte, ya que recientemente han surgido más pruebas que apuntan a infecciones anteriores fuera de China, sostuvo Liang. Por ejemplo, una muestra de piel tomada de un residente italiano en noviembre de 2019 arrojó rastros del virus, y también se encontraron rastros en muestras de aguas residuales humanas recolectadas en Brasil en noviembre de 2019. La primera infección en Wuhan se informó el 8 de diciembre de 2019. “Estos ejemplos muestran que Wuhan tal vez no sea la zona cero para la propagación del virus”, sostuvo, y agregó que el virus probablemente experimentó un ciclo de transmisión complejo entre animales, humanos y objetos.

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