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Tradición

El legado de Quanzhou es testigo del antiguo centro marítimo comercial

Hay un mar de posibilidades en el legado de Quanzhou

Se dice que la montaña Jiuri fue donde subieron los primeros inmigrantes desde el norte de China hasta Quanzhou, provincia de Fujian. Con la vista hacia el norte, se sintieron abrumados por la nostalgia mientras relojeaban en dirección a su hogar devastado por la guerra en el siglo III.

Pero los tiempos cambian, y siglos después, sus descendientes, durante la dinastía Song (960-1279), subieron a la cima de la montaña, y esta vez su mirada estaba en la dirección opuesta. Su foco estaba en el océano y los sueños que este inspiraba. Rezaron por un viento propicio y desearon un paso seguro para los barcos mercantes, lo que aseguraba la prosperidad de la ciudad portuaria. Estas oraciones en la cima sobreviven y se pueden ver en las 10 inscripciones del acantilado rojo, que datan de 1174 a 1266. Se cree que alguna vez existieron muchas más inscripciones.

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Como muestran los documentos antiguos, cada verano e invierno los gobernadores locales de la dinastía Song ordenaban a un grupo de funcionarios y miembros del clan real que realicen ofrendas de sacrificio en un templo en la montaña. Querían que el monzón llevara los barcos a sus destinos y llegaran sanos y salvos.

Las inscripciones que oran por el viento en la montaña Jiuri es uno de los 22 componentes de “Quanzhou: Emporio del Mundo en la China de las Dinastías Song y Yuan”, que se incluyó en la Lista del Patrimonio Mundial el 25 de julio durante la 44ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial, celebrada en Fuzhou, provincia de Fujian.

A los ojos de los estudiosos, estas inscripciones en piedras preciosas no son solo un archivo histórico que ofrece un registro meteorológico confiable. “También reflejan el poder estatal y un sistema a nivel nacional de la dinastía Song para promover, administrar y controlar el comercio marítimo”, señaló Fu Jing, subdirectora del Instituto de Historia de la Arquitectura, que está vinculado al Grupo de Diseño e Investigación de Arquitectura de China. Fu, quien presidió la redacción de documentos para la solicitud de estatus de Patrimonio Mundial y una nativa de Quanzhou, conocía la importancia de impresionar al Comité del Patrimonio Mundial. “Los 22 componentes no pueden verse como 22 puntos dispersos”, afirmó. “Están estrechamente vinculados entre sí, de forma funcional, espacial y cultural, y exhiben conjuntamente los atributos clave del sistema económico y social de la región moldeado por la ola creciente del comercio marítimo mundial”.

Los sitios históricos, ahora reconocidos como Patrimonio de la Humanidad, incluyen edificios administrativos, la infraestructura de la ciudad, como puertas y muros locales, sitios religiosos que marcaban comunidades multiculturales, sitios de producción de cerámica y hierro, así como una red de transporte formada por puentes, muelles y pagodas. Se llegó a un consenso entre las autoridades y el público en general durante la dinastía Song para hacer un uso completo del comercio marítimo, señaló Fu, porque las tensas relaciones entre la nación y sus vecinos del norte hicieron que las rutas comerciales transfronterizas en tierra fueran inestables. “El foco del desarrollo se desplazó así hacia el océano”, agregó.

Después de que la dinastía Song perdió la mitad de su territorio y entró en el período Song del Sur (1127-1279), el comercio marítimo se volvió aún más crucial para prolongar su dominio.

Por ello, a Quanzhou se le presentó una oportunidad histórica. Entre los siglos X y XIV, el comercio marítimo mundial experimentó un notable período de prosperidad. La ciudad, conocida como Zayton en el extranjero, creció y superó a Guangzhou, en la actual provincia de Guangdong, para convertirse en el puerto más grande del país a principios del siglo XIII. Esta tendencia ascendente continuó en la dinastía Yuan (1271-1368) cuando sus gobernantes mongoles también mantuvieron la política nacional para apoyar el floreciente comercio marítimo. “Como punto de apoyo en el este, Quanzhou funcionó como un motor para el comercio a través de los mares asiáticos”, indicó Fu.

Un explorador marroquí del siglo XIV, Ibn Battuta, escribió: “El puerto de Zayton es uno de los más grandes del mundo, o más bien el más grande”.

En 1087, las autoridades de la dinastía Song crearon la Oficina de Comercio Marítimo en Quanzhou. Combinando la aduana actual, la administración de licencias de comercio exterior, el intercambio de bienes importados y una agencia de recepción para diplomáticos extranjeros, la oficina estaba extraordinariamente ocupada. “Su creación marcó la designación oficial de Quanzhou como un puerto marítimo de nivel nacional para el comercio exterior”, indicó Wang Bo, investigador del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias Sociales de China. “En sus mejores días, la oficina por sí sola contribuyó con alrededor del 7 % del total de los ingresos fiscales anuales del país durante el período de Song del Sur, lo cual es asombroso”.

La marea sigue subiendo y bajando, día tras día, frente a los muelles de piedra del Estuario y Shihu, que ya no reciben marineros desde lejos. Las pagodas de Liusheng y Wanshou permanecen, pero los buques de carga actuales no las necesitan para navegar. Aun así, visitar estos sitios es como un peregrinaje al pasado y un viaje para reconstruir la imagen completa de un sistema comercial.

Para su protección, ningún vehículo motorizado puede pasar por el puente Luoyang, a unos 10 kilómetros del centro de Quanzhou. Ahora está tranquilo, pero es fácil para los visitantes de hoy imaginar el glorioso apogeo del puente de 731 metros de largo con sus 47 arcos grandes y sus 968 años de historia. “En su momento fue una estupenda construcción sobre el mar y representó el nivel más alto de técnicas y sabiduría de construcción de puentes del país”, señaló Wu Yujuan, directora del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Quanzhou. Liderada por el Gobierno, la construcción de esta obra de transporte duró seis años. Contó con la participación de todos los niveles de la sociedad, según las estelas de piedra escritas por Cai Xiang, el gran calígrafo de la dinastía Song y entonces funcionario en Quanzhou.

Hu Meidong colaboró con esta nota.

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