En los últimos años, el Parque Nacional Wuyishan, conocido por sus asombrosos paisajes y su respetada industria del té, ha hecho un gran progreso en la preservación de su patrimonio e industria tradicionales del té, al tiempo que aplica avances tecnológicos para empoderar a los agricultores y aumentar los ingresos de la población local.
Cultivar el té sostenible
La montaña Wuyi, donde se encuentra uno de los bosques subtropicales más grandes y diversos de China, es el único lugar del país donde se cultiva el té de roca de Wuyi.
“Esta variedad del té oolong, conocido por su aroma floral rico en minerales, posee una fragancia distintiva y sustancial que proviene del suelo y las rocas únicos de la región”, señaló Huang Shengliang, heredero del patrimonio cultural intangible a nivel nacional de China de la artesanía del té de roca de Wuyi. “Solo el té cultivado en nuestro suelo rocoso puede producir un sabor tan distintivo”.
La industria del té local tiene una valiosa historia que se remonta a más de 1.000 años. Desde el siglo I d. C., personas en el país y en el extranjero disfrutan del té del área y en el siglo XVIII, el té de roca de Wuyi era el más popular en Europa.
Sin embargo, su popularidad se ganó a costa del medio ambiente. La recuperación ilegal de tierras de las montañas de té y la destrucción de los recursos vegetales han ocurrido con frecuencia, dañando el medio ambiente en el área alrededor de la montaña Wuyi.
La necesidad de lograr un equilibrio entre los medios de vida de los agricultores y el entorno local se ha convertido en un gran desafío para el Parque Nacional Wuyishan, que cubre 1.280 kilómetros cuadrados y se extiende a ambos lados de las provincias orientales de Fujian y Jiangxi. Se estableció en 2021 como uno de los primeros parques nacionales de China.
El parque tiene un área de cultivo de té de 34,5 kilómetros cuadrados, lo que representa el 2,7 % de su extensión total, señalaron las autoridades del parque.
Los responsables han trabajado con expertos en té para diseñar una estrategia holística a fin de proteger y mejorar la industria del té y la biodiversidad de la montaña Wuyi, asegurando la sostenibilidad del sector para las futuras generaciones.
Desde 2018, dos años después de que se creara el programa piloto del Parque Nacional Wuyishan, se han reforestado unos 20 kilómetros cuadrados de montañas de té recuperadas ilegalmente, incluidos más de 5,7 kilómetros cuadrados dentro de los límites del parque.
A pesar de las restricciones que impiden que los productores locales amplíen las áreas de cultivo existentes o utilicen nuevas parcelas de tierra, las autoridades del parque mantienen su compromiso de apoyar la industria local del té y mejorar la vida de los agricultores.
Sin embargo, el énfasis se ha desplazado hacia prácticas sostenibles del cultivo de té, incluidas la optimización de las plantaciones existentes y la mejora de la calidad del té oolong de Wuyi.
Al dar prioridad a la calidad sobre la cantidad, los agricultores pueden mantener su competitividad en el mercado, a la vez que protegen la integridad ambiental del la montaña Wuyi.
“Para conservar mejor el bosque, debemos respetar y preservar las áreas existentes para que los lugareños cultiven y vivan en ellas, pero se ha restringido una mayor expansión”, sostuvo Huang Zhimin, investigador del buró de administración del parque. “Sin embargo, los productores y comerciantes de té existentes pueden continuar con sus labores, ya que para nosotros los medios de subsistencia y el bienestar de la comunidad local son primordiales”.
La adopción de prácticas agrícolas sostenibles es parte esencial de los esfuerzos para mejorar la industria del té del parque. Se alienta a los productores a minimizar el uso de pesticidas y fertilizantes artificiales y emplear alternativas orgánicas y naturales para proteger el medio ambiente y la salud de los consumidores.
Se han introducido en el parque plantaciones en terrazas respetuosas con el medio ambiente que utilizan los modelos de bosque y hierba de té. Además, las autoridades facilitan a los agricultores plántulas gratuitas de preciosos árboles de hoja ancha como nanmu, tejo y ginkgo, lo que fomenta el cultivo intercalado con arbustos de té. Esta práctica no solo protege la biodiversidad local, sino que también optimiza la calidad del té al brindar sombra natural a las hojas a medida que crecen. Y para mejorar la calidad tanto del suelo como del té, se adoptó un enfoque ecológico en las chacras en las que se intercala té con soja y colza.
Según informó su buró de administración, el Parque Nacional Wuyishan cuenta con 267 hectáreas de plantaciones de té respetuosas con el medio ambiente, y cada hogar que planta té ha reducido su uso anual de fertilizantes en un promedio de 6 toneladas métricas.




