En la antigua China, el fengguan, o la corona del fénix, fue el símbolo máximo de nobleza utilizado por mujeres aristocráticas. En algunas dinastías, solo las reinas tenían el derecho exclusivo al tocado. La corona generalmente incluía accesorios elaborados como el fénix, flores y nubes, y estaba adornada con innumerables gemas y ornamentos colgantes.

Li Xin, residente de Zhuzhou, provincia de Hunan, es una artesana que se especializa en el armado de coronas. Hasta el momento, la mujer de 54 años ha realizado 728 piezas a mano.

Además de los diseños originales, también crea réplicas de coronas antiguas, siendo la de la emperatriz Xiao, esposa del emperador Yang de la dinastía Sui (581-618), la más vistosa de sus creaciones. Para esta réplica utilizó cerca de 5.000 perlas y más de 600 gemas.

Al hacer diademas, Li insiste en seguir la antigua técnica de enhebrar las perlas y las gemas, en lugar de pegarlas en los engastes. El oficio es complicado e involucra muchas técnicas diferentes. Para dominar una sola de ellas se podría tardar hasta un año.

Li comenzó a aprender bordado de su abuela a la edad de 4 años. Mientras trabajaba en una oficina de ferrocarriles, nunca dejó de perfeccionar sus habilidades artesanales. “En aquel entonces, la oficina a menudo organizaba representaciones teatrales, y yo era responsable de hacer todos los accesorios y tocados con los estilos de varios grupos étnicos”, sostuvo.

Con la experiencia, se dedicó a hacer “el adorno máximo”, una corona.

Ahora dirige su propio estudio, donde realiza los tocados de estilo antiguo mientras enseña el oficio a aquellos que están interesados. “Sería mi mayor logro si pudiera transmitir este arte tradicional”, señaló.

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