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Dulce tradición

Chocolate belga: un dulce apoyo

Editado por ZHAO RUIXUE

Filip Esprit, que administra una tienda de chocolates en Weihai, provincia de Shandong, encontró la forma de adaptarse a la epidemia de COVID-19. “La soledad y el aislamiento hacen que la gente busque cosas que le traigan felicidad, y el chocolate es un muy buen apoyo en esos períodos”, señaló Esprit. “Nuestros clientes contagian felicidad”, sostuvo. “Hacen regalos de chocolates a sus amigos para apoyarlos y esos amigos devuelven el gesto y también hacen sus pedidos”.

Los clientes de Esprit realizan sus pedidos a través de sus teléfonos y él los entrega mediante un servicio de mensajería inmediata, incluso si el cliente se encuentra solo a unas calles de distancia.

Esprit, de Bélgica, ha vivido en Weihai por más de tres años. En su tienda de chocolates, E spiritu salus, ubicada en Sunjiatuan, una comunidad costera en Weihai, él y su esposa china fabrican chocolates con ingredientes y equipos belgas.

Durante varias semanas en febrero y marzo, el negocio consistió únicamente en hacer envíos, señaló Esprit. Nadie podía ir a la tienda. “Se volvió mucho más engorroso que antes, pero al menos nuestro negocio pudo seguir adelante. Estamos muy agradecidos por la lealtad de nuestros clientes”.

Esprit mencionó a una cliente que quería comprar corazones de chocolate para el cumpleaños de su esposo. Normalmente, Esprit no hace envíos inmediatos porque las golosinas se rompen con facilidad, pero durante la epidemia no tenía otra opción. Lamentablemente, la cliente encontró un corazón roto al recibir su pedido. Pero la pareja recordó un viejo dicho: “Los fragmentos traen buena suerte”. El esposo pasó un feliz cumpleaños a pesar del incidente.

La tienda de Esprit reabrió en marzo para clientes al paso. “En China, el Gobierno adoptó una postura a favor de la gente”, señaló Esprit. “Sabiendo que podría tener un efecto devastador en la economía, tomó de todas formas las medidas necesarias para proteger a las personas, especialmente a los trabajadores de la salud”.

Aunque su negocio se vio afectado en cierta medida, Esprit disfrutó de su vida en casa durante el aislamiento. Mientras su esposa se mantenía ocupada enviando los pedidos, su tarea era mantener el ritmo de sus dos hijos con las clases online y ayudarlos a estudiar. “Me convertí en maestro,” sostuvo. “Un extranjero enseñando caracteres chinos es realmente una escena que no hubiera sucedido sin la pandemia”.

Esprit señaló que el sector minorista se encuentra en el inicio de una restructuración importante. “De vender solamente bienes estándar a precios estándar, los minoristas deben pasar a ser más ingeniosos para convencer al cliente de comprar. Diseños únicos y de mejor calidad y un servicio personalizado brindan un valor agregado al cliente. Esto será el foco principal de los minoristas exitosos”.

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