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China y su papel crucial en la ONU

China está desempeñando un papel crucial en el apoyo a la ONU y sus objetivos de desarrollo sostenible 

El 25 de octubre de 1971, hace medio siglo, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) adoptó la resolución 2758, que reconocía que “los representantes del Gobierno de la República Popular China son los únicos representantes legales de China ante las Naciones Unidas” y que la República Popular China es “uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad”.

De acuerdo con su condición de miembro permanente de la ONU, la República Popular China ha contribuido al fortalecimiento de la organización y ha promovido la cooperación internacional como factor de paz y desarrollo. Es el único de los miembros permanentes que no tiene fuerzas militares desplegadas en otras naciones aparte de los 8.000 soldados que integran las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU. También es el segundo mayor contribuyente a la financiación de ese organismo.

Beijing establece y forja relaciones intergubernamentales basadas en el beneficio mutuo y el respeto independientemente del carácter político de los gobiernos con los que tiene vínculos. China aboga por que toda la comunidad internacional asuma la responsabilidad de fortalecer a la ONU y que se debe emprender una reforma de todo el sistema, pospuesta durante décadas, para democratizar la institución, reforzar el multilateralismo y aumentar su efectividad. Defiende firmemente el derecho a la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de otros países y rechaza cualquier intento de hegemonía. La hegemonía y el unilateralismo son prácticas incompatibles con los principios de la ONU y los objetivos de la construcción de un mundo de paz. Denuncia todos los intentos, de algunos grupos de naciones, de tratar de crear mecanismos paralelos para actuar fuera de la organización y promover un sistema de gobernanza global ajeno a los principios y objetivos de la ONU.

China, sin intención de exportar su modelo, centrado en el socialismo con peculiaridades chinas, muestra al mundo el éxito excepcional de una economía que ha pasado del atraso a un liderazgo global en apenas unas décadas. Su éxito en la eliminación de la pobreza extrema, logrando este objetivo en 2020, diez años antes de la meta de 2030 marcada por la ONU, ha sido tomado como referencia por esta institución. La voluntad de China de compartir su experiencia en el desarrollo de los sectores industrial y agrícola y la liberalización del comercio es considerada por la ONU como contribuciones estratégicas a la humanidad. Hasta ahora, China es la segunda economía más grande del mundo y se espera que sea la más importante en unos pocos años.

La iniciativa propuesta por el presidente Xi Jinping en 2013 de una alianza global para construir la Ruta de la Seda de la conectividad moderna está abierta a cualquier país que desee participar. La Iniciativa de la Franja y la Ruta es una contribución extraordinaria a los propósitos de la ONU, ya que el enorme proyecto global para construir la infraestructura tan necesaria y facilitar la interconexión significa desarrollo, y esto construye un camino hacia la paz.

La práctica internacional de China en la ONU se basa en la no injerencia, el respeto a la soberanía nacional, contribuir a un ambiente de paz, no intentar exportar o imponer modelos y valores ajenos a las tradiciones históricas y culturales de otros pueblos, promover un escenario global de sustentabilidad en la cooperación, reforzar el multilateralismo basado en el derecho internacional, estimular el respeto de los derechos humanos integrales, promover una economía verde y la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Estos son, ineludiblemente, requisitos previos imprescindibles para garantizar la paz mundial.

Con todo esto, China muestra el camino para consolidar los objetivos previstos hace 76 años en la Carta de la ONU. Estos objetivos se encuentran actualmente amenazados por políticas unilaterales y de confrontación.

El autor es miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Las opiniones no reflejan necesariamente las de China Daily.

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