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Nuevas relaciones

Avanzando de la mano hacia el futuro

La Iniciativa de la Franja y la Ruta ha demostrado ser de vital relevancia en América Latina y el Caribe

Editado por Enrique Dussel Peters

La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) celebrará su 12º aniversario en pocas semanas. Su impacto ha sido enorme en el Sur Global, incluidos los países de América Latina y el Caribe. Uno de los objetivos de la BRI es la interconectividad, que se traduce en proyectos de infraestructura. La BRI ha fortalecido las relaciones entre China y otros países en desarrollo.

Tras décadas de escaso dinamismo de Estados Unidos frente al Sur Global, China, un importante país del Sur Global, ha demostrado que existe un enorme potencial de desarrollo en esa región. La BRI ha atraído la participación de más de 150 países y 30 organizaciones internacionales. Hasta el momento, más de 20 países de América Latina y el Caribe se han sumado a la BRI. La región fue formalmente invitada a unirse en la segunda reunión ministerial del Foro China-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), realizada en Santiago de Chile en 2018, aunque la presencia de China en América Latina y el Caribe ha aumentado sustancialmente a lo largo del siglo XXI.

El reciente documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentado en la cuarta reunión ministerial del Foro China-CELAC en mayo, permite comprender en detalle la importante presencia socioeconómica de China en la región en el siglo XXI, en particular respecto de los proyectos de infraestructura. Desde una perspectiva macroeconómica, China está llenando un enorme vacío en la región. Según el análisis de la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China (Red ALC-China), América Latina y el Caribe debería destinar hasta un 7,9% de su PBI a infraestructura pública, pero entre 2015 y 2023 la inversión efectiva representó apenas un 1,5% del PBI. Los proyectos de infraestructura chinos en la región hasta 2024 alcanzaban unos u$s 129.000 millones, generando más de 950.000 empleos.

Estos proyectos están diversificados por país, históricamente concentrados en Brasil, pero en la última década cada vez más en México y Argentina, y por sector, antes concentrados en energía, pero más recientemente en transporte. En 2024, los proyectos en energías renovables representaron el 52,73%. Cinco empresas chinas: China Communications Construction Company, Power Construction Corporation of China, China Railway Construction Corporation, State Grid Corporation y China National Petroleum Corporation; realizaron 90 proyectos de infraestructura en la región entre 2005 y 2024, por más de u$s 60.000 millones y generando 426.000 empleos.

En América Latina y el Caribe, la presencia de China, especialmente en materia de infraestructura, ha sido espectacular y muy dinámica en la última década. El Plan de Acción Conjunto China-CELAC para la Cooperación en Áreas Clave (2025-2027) también enfatiza la importancia de la infraestructura de transporte, en particular de nuevas rutas aéreas, ferrocarriles y puertos, basados en acuerdos de hermanamiento entre ciudades de la región y de China.

El análisis de proyectos específicos en distintos países y territorios permite dimensionar aún más el impacto de estos esfuerzos bilaterales. La renovación del metro de Ciudad de México, por ejemplo, mejora la calidad de vida diaria de millones de usuarios cada año. El Estadio Nacional de Costa Rica, construido en 2009, ha permitido a millones de aficionados al fútbol participar en eventos deportivos. Proyectos de infraestructura en Brasil y Ecuador están impactando el uso cotidiano de energía de cientos de millones de latinoamericanos.

Existen además decenas de proyectos más pequeños, mucho menos conocidos que los de gran escala: el dragado de puertos en Montevideo, o la nueva infraestructura ferroviaria en Buenos Aires. Todos ellos están mejorando sustancialmente la calidad de vida en la región. En países como México, los proyectos chinos de energía renovable también están actuando como catalizadores de la transición energética.

La BRI de China ha creado oportunidades sustanciales, incluyendo intercambios entre personas en la región. En el futuro serán necesarias más opciones de calidad y una modernización de los proyectos de infraestructura chinos en la región.

El autor es profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y coordinador del Centro de Estudios China-México de la misma universidad. Esta es una versión traducida y abreviada de un artículo publicado en China Daily. Las opiniones no reflejan necesariamente la postura de China Daily.

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