Dolor de garganta

¿Qué funciona para calmar la irritación en la garganta: miel, jengibre o gárgaras?

Te explicamos qué sirve y qué no cuando tenemos mucho dolor de garganta y queremos un alivio instantáneo

Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas suelen enfermarse. La faringitis o dolor de garganta no solo es común en esta época del año, sino que además intentamos curarla con remedios o trucos de las abuelas como comer miel, jengibre o incluso hacer gárgaras.

¿Qué sirve realmente para curar el dolor de garganta?

Para desinflamar la zona de manera rápida, las gárgaras con agua tibia y sal son la mejor opción. Lo que tienes que hacer es disolver un cuarto y media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia. Luego hay que hacer buches y gárgaras de tres a cuatro veces al día ayuda a reducir la inflamación de la mucosa y a arrastrar las impurezas de la zona afectada.

Las gárgaras de agua tibia y sal ayudan a calmar el dolor de garganta. 

Las gárgaras de agua tibia y sal ayudan a calmar el dolor de garganta.

Por otro lado, la miel posee propiedades antibacterianas y calmantes muy potentes. Combinada con un té tibio, recubre la garganta aliviando el dolor de forma inmediata. Sin embargo, nunca debe administrarse a menores de un año debido al riesgo de botulismo infantil.

El jengibre se destaca por su potente efecto antiinflamatorio. Por ejemplo, preparar una infusión caliente de jengibre no solo reduce la irritación, sino que aporta un efecto relajante que favorece el descanso, un factor clave para que el sistema inmunológico combata cualquier infección. Los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH) también sugieren sumar caldos calientes, té con limón o mantener la humedad ambiental con un humidificador.

El jengibre es un potente antiinflamatorio. 

El jengibre es un potente antiinflamatorio.

Sin embargo, si bien la miel, el jengibre y las gárgaras pueden brindar cierto bienestar, no reemplazan el diagnóstico médico si la infección es bacteriana, como ocurre con la faringitis estreptocócica, la cual requiere antibióticos.

En caso de presentar alguno de los siguientes síntomas, lo mejor es consultar con un médico:

  • Fiebre alta (por encima de los 38,5°).

  • Manchas blancas en las amígdalas (placas).

  • Dificultad marcada para respirar o tragar líquidos.

  • Ganglios del cuello visiblemente inflamados o si el dolor persiste por más de una semana.

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