Llevar las uñas siempre perfectas y prolijas se ha convertido en algo muy importante para muchas mujeres, pero cada vez más profesionales advierten de la importancia de darles un descanso, sobre todo a los productos que se usan en los salones de belleza.
Manicura: ¿tenemos que tomarnos un descanso de las uñas artificiales?
Existen muchos mitos alrededor de la manicura y sus técnicas, sobre todo cuando se habla de descansos para las uñas

¿Por qué tenemos que tomarnos un descanso a las uñas artificiales?
¿Por qué tenemos que tomarnos un descanso a las uñas artificiales?
Las uñas deben tener descansos de los productos, ya que caso contrario comienzan a perder fuerza. Sin embargo, no hay que malinterpretar lo que decimos. Hay que espaciar la manicura, no dejar de hacerla por varios meses.
Además, es muy importante que la manicurista retire correctamente el diseño anterior, que la uña no quede húmeda (ya que esto causa la aparición de hongos). El objetivo no es que las uñas descansen simplemente, sino mantener su equilibrio para que estén fuertes y sanas.
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Es vital que sepamos distinguir algunos signos como descamación, pérdida de grosor o fragilidad. Algunas uñas suelen cambiar su apariencia con el paso del tiempo. Pueden perder brillo, volverse más finas o romperse con más facilidad. En esos casos, suelen recomendar espaciar las citas o elegir durante un tiempo opciones menos agresivas.
La exposición continua a ciertos productos también puede hacer que las uñas se noten más débiles. Y esto no está relacionado solo con el esmalte, sino también con todo el proceso: el limado, la retirada o el uso de disolventes fuertes.
Cuando las uñas están muy debilitadas, lo mejor es dejar pasar unas semanas antes de volver a hacer una manicura artificial. Ese tiempo ayuda a que recuperen fuerza y crezcan con normalidad. Si, en cambio, las uñas están sanas, podemos dejar pequeños descansos entre una manicura y otra.
Es importante que al momento de retirar el esmalte lo hagamos (o la manicurista lo haga) con mucho cuidado y no de forma agresiva. Raspar, levantar capas o limar en exceso puede afectar directamente a la superficie natural y hacer que se vuelva más frágil.
También debemos hidratar las manos y las cutículas. Los aceites para cutículas, las cremas específicas o aquellas fórmulas con ingredientes nutritivos ayudan mantener la flexibilidad de la uña y a mejorar su aspecto general.