El maquillaje siempre nos permite no solo resaltar los rasgos de nuestro rostro que más nos gustan, sino que también puede ser una herramienta poderosa para disimular el cansancio, o alguna imperfección como los granitos.
Sin embargo, cuando aplicamos el maquillaje de forma incorrecta, lo único que conseguimos es resaltar las líneas de expresión, endurecer la mirada y hacer que las ojeras se vean aún más marcadas.
¿Cómo ocultar o reducir las ojeras usando maquillaje?
Uno de los errores más comunes o habituales es elegir un tono de corrector demasiado claro con la intención de "iluminar". Esto crea un contraste artificial que suele dejar la zona con un tono grisáceo o ceniza. La clave está en usar un tono igual al de la piel o apenas un poco más claro.
En el caso de que la ojera sea muy oscura, lo mejor es aplicar primero un corrector de color (subtonos salmón para ojeras violáceas o tonos cálidos para marrones) antes del corrector habitual.
Por otro lado siempre se aconseja aplicar el corrector de ojeras de a poco. Menos es más. Aplicar capas gruesas de corrector solo logra que el producto se acumule en los pliegues, acentuando las arrugas.
Además, el corrector de ojeras o la base nunca debe aplicarse sobre la piel seca. Siempre hay que hidratar la zona con una crema o contorno de ojos. De lo contrario, el corrector se cuarteará rápidamente.
Un paso que muchas personas dejan de lado, y que es un grave error, es no sellar el maquillaje con polvos. Este tipo de productos hace que el maquillaje dure por más tiempo, pero siempre y cuando apliquemos una cantidad correcta. El exceso de polvo reseca la zona y "acartona" la piel.





