En las redes sociales todo el tiempo aparecen nuevas técnicas que supuestamente producen un "efecto buena cara". Un ejemplo de esto es el Face Icing (o Skin Icing), la cual consiste en aplicar hielo directo sobre el rostro o sumergir la cara en un recipiente con agua congelada para desinflamar, cerrar poros y aportar luminosidad por las mañanas.
Detrás de la promesa de un cutis fresco y descongestionado, algunos profesionales de la comunidad dermatológica ha encendido las alarmas. Aunque el frío tiene un efecto tensor inmediato, el uso incorrecto y casero de este método conlleva serios peligros para la barrera cutánea.
¿Cuáles son los riesgos de aplicar hielo en la cara?
El frío extremo funciona como un vasoconstrictor, es decir que estrecha los vasos sanguíneos y reduce la hinchazón de manera temporal. El problema radica en que el hielo se encuentra a una temperatura muy inferior a la que la piel del rostro (especialmente fina y delicada) puede tolerar.
Los principales riesgos de esta práctica son:
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Quemaduras por congelación: el hielo directo en la piel quema. El contacto prolongado destruye las células de la epidermis, dejando manchas, descamación y marcas difíciles de remover.
Efecto rebote en rojeces y rosácea: las personas que padecen rosácea, eccemas o tienen piel sensible son las más perjudicadas. El choque térmico puede dilatar los capilares de forma permanente (telangiectasias) y provocar brotes severos.
Infecciones bacterianas: los cubitos de hielo que se fabrican en el congelador del hogar no están estériles. Pueden arrastrar bacterias y contaminar los poros, agravando cuadros de acné y otros problemas en la piel.
Aparición de sabañones: en las zonas más expuestas y sensibles, como la nariz o el contorno de ojos, el frío extremo puede inflamar los vasos sanguíneos provocando lesiones dolorosas.
¿Cómo aprovechar el frío de forma segura?
Lo mejor es evitar el contacto directo del hielo con la piel. Puedes envolver los cubos de hielo con una gasa, con una toalla o con un paño. También puedes usar rodillos de Jade, los cuales tienes que colocar un rato antes en el freezer o en la heladera.




