El ácido salicílico es uno de los ingredientes que más se están usando en la cosmética actual. Este beta-hidroxiácido (BHA) se ha consolidado como la mejor opción para tratar el acné y renovar la textura cutánea.
¿Por qué se aconseja tratar el acné con ácido salicílico?
A diferencia de los alfa-hidroxiácidos (como el ácido glicólico), que son solubles en agua y actúan en la superficie, el ácido salicílico es liposoluble. De esta manera puede mezclarse con las grasas naturales de la piel y penetrar profundamente en los poros obstruidos por el sebo.
Al realizar esta exfoliación química, el ácido salicílico no solo previene la formación de puntos negros y espinillas, sino que también ayuda a reducir el tamaño visual de los poros.
Más allá de su eficacia contra el acné, este ácido también ofrece una serie de ventajas para la piel:
- Poder Antiinflamatorio: debido a su relación química con la aspirina, posee propiedades calmantes que ayudan a reducir el enrojecimiento y la hinchazón de los brotes activos.
- Regulación del Sebo: es el mejor amigo de las pieles grasas, ya que ayuda a controlar la producción excesiva de aceites durante el día.
- Textura y Tono: al promover la renovación celular, suaviza las irregularidades de la piel y ayuda a atenuar las manchas superficiales post-inflamatorias.
¿Cómo se usa el ácido salicílico?
No es cuestión de aplicar idrectamente en la piel sin informarse antes, ya que debido a su potencia, el ácido salicílico puede causar sequedad o irritación si se utiliza incorrectamente.
Lo mejor es comenzar a usarlo de manera gradual, cada 2 o 3 noches por semana. Además, debe acompañarse con una buena crema hidratante para mantener la barrera cutánea intacta. En caso de usarlo por la mañana, lo mejor es complementarlo con un buen protector solar, ya que la piel puede quedar un poco sensible a los rayos del Sol.


