El afamado escritor y dramaturgo mendocino reedita, a 25 años de su publicación, su conversación imaginaria con el prócer de la Patria don José de San Martín.

El diálogo de Braceli con la historia argentina

Por UNO

A 25 años de su edición original, uno de los libros fundamentales de la bibliografía de Rodolfo Braceli volvió a las estanterías.

De las dos mil entrevistas realizadas por el reconocido escritor, periodista y dramaturgo mendocino en su trayectoria, existen reportajes imaginarios. Ya había reunido a Vincent Van Gogh y Franz Kafka en Fuera de contexto. Y ahora, para revivir su publicación en 1991, regresa a las librerías su encuentro textual, creativo y riguroso con don José de San Martín, además de incluir este ejemplar -reeditado por Ediciones Culturales de Mendoza y bajo el título Don San Martín, vengasé, conversemos- una charla íntima con Alicia Moreau de Justo.

"La memoria es semilla", sentencia Braceli para dejarnos a solas con San Martín, desempolvándolo de mármoles y bibliotecas solitarias, con el fin de relucir sus palabras, dichas o escritas, como testamento de una enseñanza febril que debería acabar en el corazón del lector de una vez y para siempre. De convertirnos por fin en ciudadanos.

También el autor nos entusiasma a emocionarnos en la intimidad de Moreau de Justo cuando transitaba su siglo de intensa vida política y social, enraizada en la lucha por los derechos humanos, o mejor dicho, por los derechos de las mujeres. Esta sí fue una conversación real de Braceli con la venerada médica y dirigente socialista, esposa de Juan B. Justo, que se dio en un departamento porteño a dos meses de haber cumplido los 100 años y seis meses antes de su muerte, en 1986.

"La panadera cívica", la llama Braceli para revelarnos la obra de una lúcida mujer que amasa el civismo mediante conquistas y fracasos del pasado argentino, con una fuerte mirada puesta en el futuro.

En esta entrevista con Escenario, Rodolfo Braceli anuncia su deseo de presentar la obra en la próxima Feria del Libro de Mendoza y bajo una teatralización.

-Más allá de sus bronces, San Martín y Alicia Moreau de Justo son dos figuras que cobran vigor en este siglo XXI, como ejemplos de luchas que parecen nunca acabar en un presente marcado por femicidios y corrupción política. ¿Será porque, como usted escribe en el prólogo de su libro, "cumplimos años, pero ¿crecemos?"?

-Desde nuestro 1810 pasaron 207 años. Y de nuestro 1816 pasaron 201. Más de dos siglos. Como sociedad, ¿crecemos en la medida en que cumplimos años? ¿Aprendemos de nuestros errores y barbaries? Son preguntas que deben afrontar no sólo la dirigencia política, también los medios de comunicación. Cada vez más la dirigencia parece depender de los asesores de imagen. Vivimos malentretenidos, y se nos pasa el tiempo.

-¿Cómo responde usted a esas preguntas cruciales?

-Como periodista, como escritor, como ciudadano respondo tratando de dormir con un ojo abierto y el otro también. Para que la democracia no sea un simulacro, una fantochada. Además respondo alentando la memoria. La memoria entendida, no como retroceso, sino como semillación del futuro. Como harina de la esperanza. Al traer al don San Martín ciudadano y a Alicia Moreau, panadera cívica, para conversar hoy, intento aportar elementos para dejar de ser una sociedad a merced de la desesperanza. Se trata de aprender -como nos enseñan las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo- que la memoria es la forma más prodigiosa del optimismo.

-Su interés por volver a estas entrevistas, la ilusoria con San Martín y la real con Moreau de Justo, ¿se dio para que la desmemoria no gane la batalla entre los "agrietados" argentinos de hoy, a 25 años de la publicación de los originales?

-En su pregunta está mi respuesta. Se trata de vadear la desmemoria, tan sembrada. Desmemoria para hacer la vista gorda. Desmemoria que facilita todas las formas de corrupción habidas. Y por haber. En cuanto a la mentada grieta creo que muchos de lo que se quejan por la grieta no hacen más que ahondarla.

-Dice "muchos". ¿Puede dar un ejemplo cercano?

-¿Un ejemplo? La señora Mirtha Legrand, al ser coronada por los Martín Fierro, saca el tema. Y dice, ay, que está harta de grieta. Sin embargo, estos años en sus comidas televisivas in-sis-ten-te-men-te ella ha metido púa para que la grieta, como estado de ánimo, salga a relucir, y se recaliente. Lo que se dice: leña al fuego.

-¿Cómo definiría la figura de Alicia Moreau de Justo en este siglo, tratándose de un personaje poco transitado o relegado en escuelas o libros de nuestra historia argentina?

-Yo adhiero al socialismo (socialismo no descafeinado) de Alicia Moreau de Justo. Cuando le hice el reportaje ella ya había cumplido los 100 años de su edad. Hablamos sobre los más diversos temas: por eso en mi libro actual la nombro "panadera cívica", o "novia del futuro". Su prodigiosa siembra hoy se traduce en la evolución de nuestras mujeres. En este punto nuestra sociedad no sólo ha cumplido años, ha crecido y sigue creciendo.

-¿Cuál sería la unión metafórica o simbólica de ambos personajes en la actualidad? Los dos cruzaron la cordillera a lomo de mulas, por ejemplo...

-Respecto de la unión metafórica de don San Martín y doña Alicia Moreau así fue: los dos cruzaron la cordillera a lomo de mulas. Ninguno de los dos fue conservador, porque los dos se arriesgaron a la aventura del cruce. Don José y doña Alicia amaban las ciencias, las artes. "Las bibliotecas serán más poderosas que nuestros ejércitos", decía el general ciudadano. "Eslabones somos, para el conocimiento", decía la centenaria Alicia. Ninguno de los dos tenía asesores de imagen.

-¿Por qué cambió el título del libro original publicado en 1991 por Galerna?

-Para darle más carnadura a la idea de un San Martín conversando aquí, ahora, sobre los temas de nuestro tiempo. En esa charla ilusoria utilizo hebras de cosas que escribió en cartas y proclamas. Ahí podemos ver que no sólo tropezamos dos veces con la misma piedra, tropezamos tres, cinco, ¡10 veces!

-¿Puede dar un ejemplo?

-Un ejemplo, escandaloso y desolador, el del reciente fallo de la Corte Suprema otorgando el dos por uno a genocidas que, más allá de la tortura como método de persuasión, hasta se permitieron robar criaturas desde la placenta. Gente que no asimiló el pensamiento sanmartiniano.

-Cómo se da su relación con el dibujante mendocino Marcelo Marchese? ¿Cómo describiría la imagen de tapa del libro?

-A Marcelo Marchese sólo lo conozco por sus notables ilustraciones. En su tapa reflejó a un don San Martín coloquial. A sus espaldas y a su lado no hay armas ni trofeos de guerra: hay libros, libros, y más libros. Lo que más amaba.

-¿Piensa presentar su libro en la Feria de Mendoza?

-Me gustaría hacerlo, pero sólo si se dan las condiciones para concretar un acto de más de una hora y media, que justifique una lectura especialmente guionada, con un actor de Mendoza y con una actriz de Buenos Aires. Se trata de superar la formalidad del simple homenaje al bicentenario del cruce de los Andes. Siento que es tiempo de soltar a los próceres encarcelados en el gélido bronce.

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Deseo. El autor quiere presentar Don San Martín, vengasé, conversemos en la Feria del Libro local con una puesta teatral.
Deseo. El autor quiere presentar Don San Martín, vengasé, conversemos en la Feria del Libro local con una puesta teatral.
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Autor Rodolfo BraceliEditorial Ediciones Culturales de MendozaPáginas 100Precio $150 (a la venta en Ediciones Culturales y librerías locales)Género narrativa
Autor Rodolfo BraceliEditorial Ediciones Culturales de MendozaPáginas 100Precio $150 (a la venta en Ediciones Culturales y librerías locales)Género narrativa

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