Gran logro

30 años de Diario UNO: un viaje desde la rotativa Harris hasta la inteligencia artificial

En tres décadas hubo profundos cambios y los que se vienen serán más vertiginosos. Sin embargo, mantenemos nuestra esencia de hacer periodismo responsable con inteligencia humana

Lo logramos. Usted, vos y nosotros lo logramos. Hoy, al cumplirse 30 años de la aparición del primer ejemplar, podemos decir que Diario UNO es parte indisoluble de la vida de Mendoza. Que es parte del paisaje inclaudicable de la provincia, como el cerro Arco o los Portones del Parque. Por eso, primero que nada, gracias amigo lector, amiga lectora. Hoy cumplimos 30 años y brindamos con ustedes y anunciamos que vamos por tres décadas más.

Aquel 27 de junio de 1993, mientras Daniel Vila, su padre Alfredo, el cubano Carlos Castañeda, el director Alejandro Gómez y todos los que trabajábamos en el diario festejábamos el nacimiento de una alternativa a Los Andes, en las calles se apostaba a que no duraríamos, como mucho, más de tres años, como había pasado con otras decenas de periódicos que habían desaparecido en los últimos 100 años.

Pero eso no ocurrió. Acá estamos, planeando el futuro.

En esta nota vamos a contarte cómo fuimos evolucionando desde el nacimiento en una potente y acerada rotativa del tamaño de un submarino, hasta cómo llegamos en versión digital a los celulares de las personas, pasando por la irrupción de Facebook, Twitter y el resto de las redes y, especialmente, vamos a hablar de qué se viene en la era de ChatGPT y las inteligencias artificiales en general.

Te invitamos a un recorrido por lo que cambió en estos años, por lo que está por cambiar y por lo que no estamos dispuestos a modificar. Bienvenidos.

Lo que cambió

Comencemos por un hecho mundial y relativamente reciente. Pocos saben que el escándalo de Cambridge Analytica, destapado en 2018 por una investigación periodística de The New York Times y por The Observer, impactó en la forma en que se distribuían las noticias a través de las redes sociales en todo el mundo. Incluyendo Mendoza y a Diario UNO.

La investigación reveló que la consultora Cambridge Analytica había adquirido irregularmente a través de Facebook datos privados de 50 millones de votantes de Estados Unidos y los manipuló psicológicamente para llevar a Donald Trump a la Casa Blanca en las presidenciales de 2016.

Como consecuencia, la red fundada por Mark Zuckerberg perdió 37.000 millones de dólares en 24 horas.

Facebook era por entonces una importante fuente de tráfico para los sitios de noticias, ya que los lectores ingresaban a sus contenidos mayoritariamente a través de los posteos que encontraban al navegar la red.

A partir de ese momento, Facebook incrementó su celo por la protección de la privacidad de sus usuarios y con el tiempo modificó al menos cuatro veces sus algoritmos para disminuir drásticamente los contenidos periodísticos que entregaba a las personas. Google tomó nota y desarrolló políticas para no perder credibilidad y creó departamentos como Google News Initiative.

El impacto en los diarios fue más fuerte de lo que en general se sabe.

La logística de la distribución de contenidos fue siempre un tema central para los diarios. Para las ediciones impresas, el canillita era el motor de reparto y se quedaba con el 50% del precio de tapa. Por un ejemplo, si un diario costaba 10 pesos al público, el canillita se quedaba con 5.

Un caso pintoresco es el de un canillita conocido como Cumpi, que se paraba en la esquina de Colón y Mitre, en el centro, y esperaba la llegada de Diario UNO y Los Andes para ofrecerlos a viva voz a los conductores que esperaban en los semáforos.

En 30 años de vida de Diario UNO ocurrieron muchas cosas. Y no hablamos solo de la caída de los bancos Mendoza y Previsión, del atentado a la AMIA, de la rebelión policial de 1998, del motín vendimial del 2000, de los estallidos del 2001 o del ataque a las Torres Gemelas.

Hace 30 años la gente no tenía internet en sus casas. Parafraseando a Joaquín Sabina, “no existía ni Facebook, ni Twitter, ni hashtag ni la p… que los parió”. Pero todo fue evolucionado con frenesí.

Para fundar Diario UNO, Daniel Vila, con 39 años, recorrió varias ciudades americanas en busca de una máquina impresora. Finalmente adquirió en Colombia una rotativa Harris modelo V15. En Miami contrató a un cubano que trabajaba en el Herald, Carlos Castañeda.

En la noche del 26 de junio de 1993 Vila y Castañeda esperaban que la Harris comenzara a trabajar. En el momento en que el jefe de máquina, Vicente Chicala, apretó el botón de arranque, el cubano encendió su puro tal como lo había anunciado a modo de cábala.

Es un mito que esa noche estaba el presidente Carlos Menem y que por yeta la máquina no arrancó. Eso ocurrió unas semanas después.

La aparición de Diario UNO es un hito en la historia de Mendoza. Los Andes había resistido 26 intentos de hacerle competencia. Ninguno perduró. El UNO apareció con la tapa a color, en tamaño tabloide, con el moderno diseño que Castañeda trajo del norte. Los Andes era totalmente en blanco y negro y tenía ese incómodo tamaño de sábana king.

Daniel Vila dotó a la redacción de la más moderna tecnología de la época, con una red de computadoras Apple, aparatos scanner de alta precisión para las fotos y un software de última generación para la edición de las páginas. Más tarde se sumó una segunda rotativa, la DGM 430.

A comienzo de la década de 2000, Diario UNO comenzó a publicar en internet todo el contenido de su edición impresa. En diciembre de 2007 dio un paso grande cuando lanzó su sitio online, de actualización permanente y en poco tiempo Facebook se convirtió en el canillita de la versión digital.

Los periodistas aprendieron a escribir y publicar de forma amigable para la red social con sede en Menlo Park, California, y en las redacciones se escuchaban términos como reach o engagement y el tráfico crecía a tasas chinas. Facebook era el chico grandote y popular de la comarca. Hasta el escándalo de Cambridge Analytica.

Una curiosidad: la aparición y el rápido auge de los memes en nuestras vidas incidió en el periodismo y en la política de una forma que no se ha analizado a fondo aún. El humor tiene el poder de viralizarse transmitiendo afirmaciones que pueden tratarse de una falsa teoría conspirativa o de una verdad irrevocable.

Volviendo a la historia, en diciembre de 2018 Diario UNO dio un salto cualitativo y concentró todos sus esfuerzos en la versión digital, discontinuó su edición impresa y se duplicaron los esfuerzos para hacernos amigos de Google y aparecer en los primeros resultados de búsqueda, ahora que Facebook nos daba vuelta la cara.

Los periodistas de los '90 eran unos velocistas entrenados para entregar sus notas antes de la hora de cierre. Los de ahora se especializan en técnicas SEO (Search Engine Optimization) y manejan términos como keyword, KPI, backlink o linkjuice, porque ya no se corre para alimentar el ruidoso motor de la rotativa Harris, sino para seducir a los sutiles motores de búsqueda de Google y ahora también del disruptivo Bing.

En mayo último, según datos del servicio de Google Analytics, 11 millones de personas vieron al menos una nota de Diario UNO en todo el país. El 90% de esos consumos se hizo desde un celular.

Hablar de profesionalismo y tecnología para aprovechar el tráfico de las redes o de técnicas SEO parece moderno, sofisticado y de avanzada, pero es casi obsoleto. Un nuevo comisario ha llegado al pueblo y nos obliga a repensar todo. Se llama chatGPT y es muy astuto. Veamos de qué se trata.

El cambio que se viene

Desde aquel leviatán metálico que era la rotativa marca Harris modelo V15 que imprimió el primer número de Diario UNO en junio de 1993, hasta el hiperinteligente smartphone de 160 gramos de peso que usted tiene en la mano en este momento, pasaron 30 años de pavorosos cambios.

El próximo salto cuántico en materia tecnológica esta vez no tardará tres décadas. Ocurrirá en cuestión de meses, o a lo sumo en un par de años.

¿Es una exageración? Analicemos algunos datos.

Mientras usted lee este artículo, un cerebro, un solo cerebro, está hablando y respondiendo en simultáneo las consultas de unas 100.000 personas en 50 idiomas. Ese cerebro está formado por una extensa e intrincada red neuronal que procesa 175 mil millones de parámetros.

Claro que hablamos de ChatGPT, esa deidad inverosímil que en este momento posiblemente esté hablando en danés con un pescador de Copenhague o le esté redactando un soneto a un enamorado siciliano que quiere convencer a su novia noruega de que se mude con él a las cálidas aguas del Mediterráneo, o le esté ayudando en idioma húngaro a un programador que tiene problemas con su código y que le escribe desde su oficina en Budapest.

Desarrollado por OpenAI, ChatGPT es un chatbot de inteligencia artificial (IA) basado en un modelo de procesamiento del lenguaje natural. Fue lanzado en noviembre de 2022 y dos meses después tenía 100 millones de usuarios registrados y respondía 10 millones de consultas diarias.

OpenAI desarrolló también DALL-E, un algoritmo para procesar imágenes entrenado con 12 mil millones de ejemplos que puede generar, literalmente, la pintura o la foto que usted le pida.

Desde luego, DALL-E no es la única plataforma que genera imágenes a partir de la descripción que ingresa el usuario. Existen decenas, tales como Midjourney o Stable Diffusion.

A modo de ejemplo, le pedimos a una de ellas, Deep Dream Generator, que creara una imagen realista de un gato vestido de smoking jugando al póker contra su propia conciencia. Esto hizo:

gatoPoker.jpg
Imagen creada por inteligencia artificial con Deep Dream Generator.

Imagen creada por inteligencia artificial con Deep Dream Generator.

OpenAI fue fundada en 2015 por Elon Musk, Sam Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever, entre otros, aunque en 2018 el dueño de Tesla y Twitter abandonó la compañía. Su producto estrella, ChatGTP, fue lanzado el 30 de noviembre de 2022 y cinco días después contaba con 1 millón de usuarios, una cantidad que Facebook, por ejemplo, tardó 10 meses en lograr.

La agencia de noticias Reuters estima que para 2024 tendrá ingresos por 1.000 millones de dólares.

En febrero de este 2023 se produjo un hito significativo: apareció la grieta entre los pesos pesados de la IA.

El martes 7, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, anunciaba que su buscador Bing, hasta ese momento infortunado competidor de Google, integraría chatGPT a su servicio en línea.

Microsoft es unos de los principales inversionistas de OpenAI y con esa jugada apuntaba a quitarle una porción del negocio de las búsquedas al hasta ese momento invencible Google.

Esa misma semana, Google, a través de director ejecutivo, Sundar Pichai, se apresuró a anunciar su propio chat conversacional basado en inteligencia artificial: Bard, un software de aprendizaje profundo que cuando corrija ciertas limitaciones podría desplegar todo su potencial.

Desde la primera biblia impresa por Johannes Gutemberg hasta que Larry Page fundó Google en 1998 debieron pasar más de cinco siglos. Entre la aparición de Google y el ChatGPT transcurrieron sólo 24 años. Entre chatGPT y la presentación en público de Bard pasaron 3 meses.

Estos modelos de lenguaje natural que están en constante y rapidísimo aprendizaje responden consultas actuando como si fueran médicos, ingenieros, poetas, psicólogos, confidentes, historiadores, programadores y un extenso etcétera. ¿Y cómo periodistas?

Esta pregunta nos trae de nuevo a Diario UNO, a sus 30 años y a la esencia de lo que hacemos y no vamos a cambiar: periodismo en serio.

Lo que no cambió ni va a cambiar

“¿Lo tenés bien chequeado?”. Palabras más, palabras menos, esa es la frase que más se debe haber escuchado en la redacción de Diario UNO a lo largo de estos 30 años y seguirá siendo la más usada por mucho tiempo, porque lo que no ha cambiado ni vamos a cambiar es la forma de hacer periodismo responsable.

En aquellos movidos años '90, la verificación de los contenidos que se publicaban estaba a cargo del entonces director del diario, Alejandro Gómez, de los secretarios de redacción Carlos Perlino y Rafael Díaz Guzmán y del director del suplemento Revista, Andrés Gabrielli.

Hoy los actores han cambiado, pero el rigor que se persigue es el mismo. Este sábado 24, por ejemplo, cerraba el plazo de presentación de listas para las PASO nacionales de agosto. Aún en shock por la candidatura presidencial única de Sergio Massa en el frente Unión por la Patria, el peronismo mendocino logró sortear diferencias ideológicas políticas e inscribir una sola lista de precandidatos a diputados nacionales. Hasta ahí todo bien.

Ocurrió que cerca de la medianoche, cuando vencía el plazo, un inefable personaje político presentó su propia lista de precandidatos a diputados nacionales en la boleta de Massa. Había que cambiar el título y la nota del diario. Rápido.

En el grupo de WhastApp se armó una espontánea e intensa discusión sobre cuál debía ser el título.

Se sumaron periodistas que estaban en su día franco o fuera de su horario de trabajo. A todos nos movía el afán de ser precisos, certeros y veraces. El peronismo había logrado una lista de unidad, pero el frente Unión por la Patria no. ¿Cómo titularlo? ¿Cómo explicarlo? ¿Estaba chequeado que la lista de la agrupación Protectora iba por dentro del frente?

Es solo una anécdota, una anécdota más de cómo en el 2023 como en 1993 hay algo que no ha cambiado y es la forma de hacer periodismo no militante, ecuánime y lo más objetivo que se pueda.

Es posible que en el corto plazo los chatbot basados en inteligencia artificial generativa sean unos estupendos colaboradores de la prensa, redactando notas, editando, corrigiendo textos o produciendo los metadatos necesarios para el posicionamiento de los contenidos en los motores de búsqueda como Google o Bing. Pero no más que eso: asistentes, ayudantes, herramientas.

Al igual que ocurre con las redes sociales, los chatbot por sí solos no podrán ser veraces ni creíbles. Necesitarán de periodistas que le den el input de información necesaria para confeccionar la noticia con el respaldo de marcas reconocidas y con trayectoria, como Diario UNO y tantas otras.

ChatGTP y sus amigos inteligentes pueden ser una herramienta provechosa y revolucionaria, pero para sus propios creadores también puede ser un gran, gran peligro.

Sam Altman (Ceo de OpenAI), Elon Musk (ex socio fundador de OpenAi), Demis Hassabis (director ejecutivo de Google DeepMind) y otros 350 líderes de la industria de la inteligencia artificial firmaron el martes 30 de mayo un comunicado en el que alertan que la tecnología que ellos mismos están desarrollando podría ser una amenaza para la humanidad como una pandemia o una guerra nuclear.

Fue una sola y contundente oración de 23 palabras en inglés: Mitigating the risk of extinction from AI should be a global priority alongside other societal-scale risks such as pandemics and nuclear war (Mitigar el riesgo de extinción de la IA debería ser una prioridad mundial junto con otros riesgos a escala social, como las pandemias y la guerra nuclear).

No sabemos qué nos deparará el devenir de las cosas ni dónde nos agarrará la onda de choque que para bien o para mal desatará ese cerebro algorítmico y omnisciente que crece en las nubes de servidores. De lo que sí estamos seguros es que acá en Mendoza, los que hacemos Diario UNO seguiremos erguidos haciendo lo que sabemos: periodismo con inteligencia humana para personas reales.

De nuevo: gracias amigo lector, amiga lectora por estos años, gracias por llegar hasta el final de este artículo y sobre todo ¡feliz cumpleaños Diario UNO!

Sobre el autor
Juan Quibar es periodista senior y programador full stack en lenguaje JavaScript. Actualmente se desempeña como director gerente de Diario UNO y del sitio sanjuan8.com. En sus 30 años en Diario UNO ha sido redactor de policiales, política e internacionales, jefe de Noticias y jefe de Cierre. También fue gerente Editorial de Grupo América Cuyo, función por la estuvo a cargo de Canal 7, Radio Nihuil, Canal 8 de San Juan, Diario UNO y San Juan 8. Fue líder de proyecto y creador de los siguientes sitios fundados por Daniel Vila: diariouno.com.ar, ovación.com.ar, sanjuan8.com, unoentrerios.com.ar, unosantafe.com.ar y primerafila.com.ar.

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