Caso Próvolo: "Esperamos que este sea el último coletazo de una práctica que hizo mucho daño a la Iglesia"

Lo dijo el vocero de la Iglesia mendocina, Marcelo De Benedectis, que volvió a negar que conocieran el prontuario de Nicola Corradi.

El Arzobispado de Mendoza empezará a pedir formalmente los antecedentes de los sacerdotes que vengan de otras provincias o países para desempeñarse en la curia mendocina.

Esto es una de las reacciones que mostraron desde esa institución luego de la lluvia de críticas que recibieron por despegarse de cualquier responsabilidad ante los casos de abuso sexual que acontecieron en el instituto Antonio Próvolo de Luján.

Además, habrá una reunión entre todos los decanos (sacerdotes responsables departamentales), para acordar qué mensaje será dado a los fieles que el domingo próximo vayan a misa, ante lo que consideran un enorme daño a la comunidad católica, por lo "horrible" de la situación ventilada.

Así lo explicó el vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedectis, al finalizar el juramento del nuevo ministro de la Suprema Corte, José Valerio.

El sacerdote insistió en el desconocimiento de las acusaciones con las que llegó el cura Nicola Corradi desde Verona, Italia, al decir que "con total honestidad digo que en la curia no había ninguna información ni conocimiento de esto, ni dato, ni papel, ni rumor, nada".

En ese contexto detalló que cuando Corradi fue presentado en el año 1996 al arzobispo José María Arancibia, traía una carta del superior general de la congregación de la Compañía de María como un hombre "capaz de llevar adelante la obra que se estaba abriendo en Mendoza".

Según De Benedectis, "se lo presentaba y nada más", y se confiaba en el criterio de la autoridad de la congregación. Incluso detalló que si el enviado tenía algún tipo de problemas, era la orden quien tomaba medidas y no el ordinario o autoridad correspondiente.

Por otro lado explicó que a partir del año 2010, los curas acusados de ser pederastas dejaron de ser trasladados como el caso de Corradi, para dar lugar a las denuncias penales correspondientes dentro de la zona donde los hechos suceden, junto con el proceso canónico interno y la suspensión de las licencias ministeriales (no pueden volver a ejercer el sacerdocio hasta tanto la situación sea resuelta).

"Esperamos que este sea el último coletazo de una práctica que hizo mucho daño a la Iglesia, a las víctimas, a las familias y a toda la comunidad católica", indicó De Benedectis para referirse justamente a los abusos, en un contexto donde nadie preguntó quién era la persona que venía a organizar un nuevo instituto de esta congregación. Y qué pasó después de su incorporación, cuando en la relación pastoral habitual, como ir a misas, bautismos o reuniones de catequesis, nunca nadie recibió quejas o comentarios.

O cómo es que luego de la llegada de Corradi, otras cuatro personas se sumaron a los vejámenes a los que eran sometidos los niños.

En ese sentido negó otra vez que exista un protocolo de silencio dentro de la Iglesia por el cual no se difundían estos casos y se obligaba a las víctimas a realizar la denuncia en el ámbito de la curia, pero a la par reconoció que sí había traslados de sacerdotes denunciados hasta no hace mucho tiempo.
Por último informó que el nuncio apostólico, es decir el representante del Vaticano en Argentina, está al tanto de todo los hechos, como también las autoridades de la congregación en el país, pero hasta ahora no ha llegado ninguna comunicación directa desde la Santa Sede.

De todos modos, De Benedectis calculó que "el Papa siempre está muy al tanto de todo lo que pasa en Argentina, por lo que seguro que conoce este tema, que ha sido muy doloroso para toda la comunidad".
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