A lo largo de todo el 2025, Independiente Rivadavia y Fundación Grupo América impulsaron una acción solidaria que, partido a partido, fue creciendo y consolidándose. En cada encuentro de local de la Lepra, los puestos de recolección instalados en el estadio se convirtieron en un punto donde los hinchas pudieron acercar alimentos no perecederos, transformando la pasión por el club en un gesto concreto de ayuda.
Independiente Rivadavia y Fundación Grupo América juntos en la pasión solidaria
En el cierre anual de la acción solidaria, se realizó la última entrega de 2025 de los alimentos no perecederos recaudados durante el año, destinados al merendero Manitas Unidas de Maipú
Con el correr de los meses, la iniciativa fue sumando participación, historias y compromiso, demostrando que la solidaridad también se construye en comunidad y desde la tribuna.
Más hinchas, más compromiso, más impacto
Para acompañar y potenciar la participación, cada donación permitió además formar parte del sorteo de camisetas oficiales de jugadores del plantel profesional, convirtiendo la solidaridad en un momento tan emocionante como el propio partido.
A partir de la gran respuesta, la iniciativa sumó un nuevo puesto de recolección en la tribuna popular, ampliando el alcance y facilitando que cada vez más hinchas pudieran sumarse. Así, la propuesta creció no solo en volumen de donaciones, sino también en entusiasmo y compromiso colectivo.
Ese mismo compromiso solidario se expresó también a través de la campaña Frío Cero, desarrollada junto a CSIR, que permitió reunir donaciones de ropa de abrigo destinadas a acompañar a quienes atraviesan el invierno en condiciones de mayor vulnerabilidad. Lo recaudado desde el mes de julio se integró a este camino de trabajo sostenido, ampliando el impacto de una iniciativa que trascendió el estadio y se extendió al territorio.
Un cierre que abraza a la comunidad
En el marco de este cierre anual, la última entrega de 2025 tuvo como destino el Merendero Manitas Unidas, ubicado en Coquimbito, Maipú. Se trata de un espacio comunitario que desde hace siete años acompaña a niñas, niños y familias de la zona: en sus inicios contenía a seis niños y hoy acompaña a más de 100, además de extender su trabajo a personas mayores, convirtiéndose en un verdadero punto de referencia para la comunidad.
El espacio es sostenido por Mabel Abrego, costurera de profesión, quien además de cocinar a diario el almuerzo y la merienda para las niñas y niños, impulsa talleres de costura destinados a las madres de la comunidad. A través de estos espacios, promueve el emprendedurismo y la autonomía económica, brindando herramientas concretas para que las mujeres puedan generar ingresos y fortalecer su independencia.
“Quiero agradecer eternamente a los hinchas, porque han hecho un trabajo hermoso, y también a los jugadores, que aportaron su granito de arena. Sé que han ganado y que, más que merecido, tienen ser campeones. Les agradezco de corazón todo lo que han hecho”, expresó Mabel.
“Esta alianza con la Lepra nos demostró que cuando los valores del deporte se encuentran con el compromiso social, el impacto se multiplica. A lo largo del año construimos un trabajo sostenido, con presencia y con objetivos claros, y la respuesta de la hinchada fue extraordinaria. Que el club haya salido campeón es también una alegría compartida, porque refleja un camino de esfuerzo colectivo, identidad y trabajo en equipo, los mismos valores que buscamos fortalecer en cada acción solidaria. Este cierre no es un final: es la reafirmación de una alianza que se proyecta en el tiempo y que entiende a la solidaridad como una construcción colectiva y permanente”, afirmó Gabriela Alé, Directora Ejecutiva de Fundación Grupo América.
Así, Independiente Rivadavia y Fundación Grupo América cierran un año de trabajo conjunto convencidos de que la solidaridad se construye con presencia, compromiso y continuidad. Cada partido, cada donación y cada gesto colectivo demostraron que cuando la pasión se pone al servicio del otro, el impacto se multiplica.
Un cierre que no es un final, sino la reafirmación de un camino donde el aliento se transforma en comunidad y la camiseta en abrazo.







