El sitio es un lugar perdido entre calles de tierra. Como todo en la vida, quien no sabe qué buscar es seguro que no lo encuentra. Pero allí está, desde hace más de 170 años. Es un algarrobo enorme y a su sombra hubo una escuela, una comisaría y hasta le dio cobijo a los heridos de una batalla que ocurrió a poca distancia de sus ramas. Por allí jugaron su destino hombres tremendos de la historia de Mendoza y es justo que ahora se intente darle trascendencia a ese sitio histórico, como atractivo turístico. Está ubicado en el departamento de Junín, casi en el límite con el vecino de General San Martín.
Al árbol y al distrito se lo conoce como Algarrobo Grande. El ejemplar aún está en pie, sano y fuerte, en una propiedad ubicada en la intersección de las calles Benegas y Carril Sud Alto Verde.
En estos días la Municipalidad de Junín decidió darle valor cultural y turístico a ese lugar, después de llegar a un acuerdo con la familia de Pascual Silvia, descendientes de Fortunato Silva, el dueño original del lugar.
El árbol ya había sido declarado “Patrimonio Histórico Forestal de la Provincia” por resolución N° 2306/95 en noviembre de 1995 por la dirección de Recursos Naturales Renovable de la Provincia y en enero de 1996 el Concejo Deliberante de Junín declaró al algarrobo “Patrimonio Histórico Cultural del departamento de Junín”, por resolución N° 005/96.
Allá por fines del Siglo XIX, la zona del actual Junín se dividía en cuatro grandes distritos: la posta del Retamo, Algarrobo Grande, Tres Acequias e Independencia y a comienzos del 1900 se crean tres comisarías, la Central o Retamo, la de Algarrobo Grande y la de Barriales.
En Algarrobo Grande la comisaría se instala en la casa de Fortunato Silva, que la concede en préstamo y, además, se compromete a aporta forraje para los caballos.
Pero antes de esto Junín fue tierra convulsionada. Hay varios documentos históricos sobre batallas, corridas y persecuciones.
En Algarrobo Grande aún ronda el espíritu de Francisco Clavero, nacido en la zona, hombre del ejército del General san Martín y después bravo federal. El 11 de abril de 1863, después de una audaz maniobra en San Rafael en donde logró liberar a sus hijos que habían caído prisioneros, Clavero regresó a su zona de origen y depuso al subdelegado de Junín, Guillermo Cano. Desde la Nación, anoticiados de la maniobra, Bartolomé Mitre ordena reprimir, para evitar que las tropas de Clavero se unan a las del ya sublevado Chacho Peñaloza.
El 13 de abril el comandante puntano José Manuel Puebla derrota a Clavero en la batalla de Algarrobo Grande y lo hace prisionero. Dos años iba a estar preso Clavero en Mendoza y otro más en Buenos Aires, hasta que fue liberado sin haber sido juzgado.
Hoy ese espacio histórico pero muy poco conocido, intenta ser revalorizado.
“Cerca de allí había un pisadero de trigo, donde se embolsaba el grano y se llevaba al Molino Orfila, para elaborar harina. Además, frente al Algarrobo había un matadero y muy cerca se encuentra la casa de las Maestras Loyola, destacadas y reconocidas en la zona”, explicó el director de Turismo de Junín, Jonathan Peralta.



