Rick Thomas, investigador y jefe del proyecto
El proyecto trabaja con voluntarios locales que crían palomas mensajeras, una variedad que fue criada de forma selectiva por su habilidad de volver a casa.
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Foto: Universidad de Birmingham
Cuando las aves vuelven a casa, se extraen los sensores y se descargan los datos. La mochila de cada pájaro recoge datos sobre la temperatura, humedad, luz ambiental, ubicación y presión del aire.
La esposa de Thomas, Cat Thomas, diseñó y cosió el arnés que sujeta los sensores en las espaldas de los pájaros. Cat realizó varios diseños antes de producir el mejor para las palomas. Cada mochila con sensores cuesta aproximadamente 250 dólares, una solución de bajo costo para adquirir datos en lugares de difícil acceso.
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Foto: Universidad de Birmingham
Las cinco palomas del proyecto realizaron 41 vuelos y recorrieron casi 1.000 kilómetros. El número de ejemplares es reducido debido a que actualmente no se practica tanto la colombicultura (cría y adiestramiento de palomas).
Información
Los datos recogidos pueden ayudar a los investigadores a prever cómo la contaminación del aire se extiende en las ciudades, lo cual es información útil a la hora de tomar decisiones sobre dónde construir infraestructuras importantes como hospitales o escuelas.
Identificar sitios problemáticos también puede ayudar a las autoridades públicas a crear políticas para adaptarse mejor al cambio climático a medida que las ciudades se sigan calentando.
Es sabido que en la mayor parte del mundo las palomas son consideradas “ratas voladoras”, quizás esta sea la oportunidad de contemplarlas con otros ojos.
Fuentes: Gizmodo, India Times, Universidad de Birmingham