Damián Kirzner (51) es referente internacional en contenidos transmedia e innovación en medios digitales. Es creador de Mediamorfosis, el foro transmedia más influyente e innovador de Latinoamérica con sedes en Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay. Mendoza fue sede de este foro en octubre último y el éxito va en aumento.
Kirzner es un reconocido consultor especializado en adecuación de estructuras y creación de contenidos para medios tradicionales en procesos de transformación digital multimedia.
Productor general y director artístico, es especialista en liderazgo y conformación de equipos, y en dirección y creación de exitosos formatos como Sorpresa y 1/2, Padres e hijos, Fugitivos y Conectados.
Tiene vasta experiencia laboral internacional e integra la red de contactos en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa para coproducciones y desarrollo de negocios.
Fue finalista en 2013 en los Emmy Digital Awards por el formato Conectados (Uruguay).
En 2011 fue Young Creative Media Entrepreneur por el British Council (UK). Ganó la medalla de bronce en New York Festival 2001. Obtuvo el premio Martín Fierro en 1996, 1997 y 2000.
Hoy aporta su valiosa mirada a este proceso de evolución de UNO.
–¿Cómo analiza la reconversión de los medios tradicionales frente a las multiplicidad de pantallas y de consumidores que hay detrás de cada una de ellas?
–La tecnología está generando alternativas todo el tiempo y va modificando la forma en que las personas vivimos la vida. Esto sucede en un amplio rango, no solo en cuanto a medios de comunicación. Pero en este último tiempo, la revolución tecnológica en los medios de comunicación está creando condiciones totalmente disruptivas en muchas industrias. Entre ellas, la de la información. Pero son muchas industrias las que han sido alcanzadas por este fenómeno: la de los taxis, la de la educación, la de la salud, entre otras. En nuestra industria, la de los medios de información, la matriz económica se ve gravemente alterada por el modo en que las personas consumen contenidos. Así, quien no se adapte, quien no cambie, quien no entienda que hay que modificarse, bueno, seguirá andando a caballo por autopistas de cemento por donde pasarán vehículos a alta velocidad. Hay que prepararse para esos cambios y adaptarse.
–¿Cómo deben trabajar los creativos de contenidos y las empresas de comunicación para captar a esos consumidores, que son potenciales clientes?
–Quienes creamos contenidos sabemos hacer bien nuestro trabajo: contar historias de ficción, documentales o periodísticas. Tomemos al periodismo como referencia: sabemos hacer buen periodismo. El buen periodismo puede ser escrito o hecho en un programa de televisión o en un móvil de exteriores o desde un sitio web. Hay que adaptar la manera de contar la historia y uno debe prepararse para hacerlo del modo más profesional. Ya aprendimos a hacerlo de una manera con las herramientas disponibles en su momento, cuando fuimos a la universidad o cuando aprendimos el oficio, pero ahora hay otras maneras, que no son buenas, ni malas, ni mejores ni peores… hay otras herramientas. El que hace buen periodismo debe aprender a articular la historia en otras plataformas. Desde lo profesional, debemos capacitarnos y aprender a manejar estas nuevas plataformas y herramientas.
–¿Y los medios?
–Tienen que adecuarse sabiendo que tienen una relación directa con su audiencia. La gente conoce un medio y la manera de dialogar que tiene con su público, y el público cree en ese medio y por eso, saldrá a buscarlo para informarse. Es clave comprender que si el público cambia sus hábitos de consumo, el medio debe encontrar la manera de encontrarse con su público, con su audiencia.
–Los presupuestos antes estaban concentrados y hoy, además de inferiores, están totalmente dispersos. ¿Cómo se enfrenta este desafío?
–La industria de las comunicaciones y el mundo digital están en la búsqueda de nuevos modelos que permitan su sustentabilidad. Claramente las empresas periodísticas deben modificar su modelo de funcionamiento y los profesionales debemos adaptarnos e ir buscando nuevos esquemas de trabajo, pero siempre vinculados con la buena calidad del producto. Eso es algo que nunca debemos negociar. Hoy, por más que estemos en la era digital, no podemos hacer periodismo en las redes sociales. Tenemos que seguir averiguando, tenemos que investigar, debemos acudir a los lugares de los sucesos, hacer buenos videos y buenas fotografías e ir a verles la cara a los entrevistados porque eso es lo que la gente espera de nosotros. Debemos ayudar al público a entender lo que está pasando porque el suceso o hecho noticiable inevitablemente llegará a la gente a través de cualquier red social o medio, pero para saber si fue real o no y cómo sucedió seguirá recurriendo a los medios, a las firmas, a los periodistas para entender con la profundidad y el análisis que cada caso requiera.
–¿Las marcas también deberán evolucionar para seguir en el mercado?
–Exactamente. Está cambiando la matriz de comercialización y de llegada a la audiencia: tenemos más información sobre nuestra audiencia, entendemos dónde, en qué momento y a través de qué plataforma está consumiendo ahora el público y potencial consumidor de nuestros productos. Las marcas están analizando cuál es el mejor camino para llegar a su público. La disrupción es total. Nadie tiene la bola de cristal y nadie sabe bien cuál es el camino. Este es un momento de prueba y error. Hay que animarse a cambiar y no hay que tenerle miedo al error ni a volver atrás. El que no cambie correrá el riesgo de morir.
