No ver a sus amigos produce efectos psicológicos muy nocivos en niños aislados

Aprender a resolver problemas, a compartir, a respetar los gustos y los tiempos de otras personas con sus mismas necesidades y derechos. Eso es lo que los niños y niñas pequeñas van incorporando, casi sin darse cuenta, mientras juegan con otros niños.

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Las relaciones de afecto entre los chicos y los adultos, si bien se pueden reducir al contacto sólo con los padres y madres, se siguen manteniendo. No sucede lo mismo con sus amigos.

Diario UNO consultó con dos profesionales de la psicología, que explicaron por qué es irreemplazable el vínculo entre pares y cómo se puede estimular esa relación a pesar del distanciamiento físico.

Jugar es una necesidad

La psicóloga Nancy Caballero, explicó que El juego entre niños es fundamental para su desarrollo.

Además de lo dicho anteriormente, a cerca de que a través del juego los chicos aprenden a socializar, a organizarse, respetar ciertas reglas, es imprescindible para fortalecer la tolerancia a la frustración.

"Quizás lo más importante, es desarrollar capacidad de afrontamiento frente a lo que resulta difícil, o no tan divertido, y de tolerancia a la frustración, pues no siempre se gana, no siempre los demás niños hacen lo que otro niño dice. Es decir es una escuela de habilidades sociales. Donde se van desarrollando lúdicamente, las competencias para vivir y disfrutar de la convivencia". "Quizás lo más importante, es desarrollar capacidad de afrontamiento frente a lo que resulta difícil, o no tan divertido, y de tolerancia a la frustración, pues no siempre se gana, no siempre los demás niños hacen lo que otro niño dice. Es decir es una escuela de habilidades sociales. Donde se van desarrollando lúdicamente, las competencias para vivir y disfrutar de la convivencia".

Nancy Caballeropsicóloga, psicopedagoga y especialista en mediación familiar

La especialista explicó que en el juego entre pares el niño debe regular sus emociones, rearmarse luego de un conflicto, retomar el vínculo, si bien es cierto que hay líderes, pero esto va cambiando y es incorporado como tal, no por imposición, sino por aceptación del otro.

Explicó, además, que el juego tiene límites y restricciones tanto para ellos como para los otros niños y es una instancia que no se aprende del vínculo con adultos. Esto sucede porque la relación de un niño con una persona mayor es de complementaridad, donde es "grande" es el responsable, aún en el juego, e intenta siempre adaptarse al complementario inferior (hijo o hija, alumno, niño a su cuidado). Entre ellos, los niños deben adaptarse y aceptar al otro como es.

Por último, agregó que el juego con pares es una escuela de vida, y mencionó que hay investigaciones que muestran que los niños se declaran mayoritariamente más felices en el juego social con amigos que cuando están en la escuela, con los padres y madres, jugando solos o en cualquier otra situación.

Como detectar que "algo anda mal"

Nadie mejor que las personas que conviven con niños pequeños para detectar cambios o alteraciones en su conducta que puedan indicar que ese chico está pasando por una situación de estrés compatible con la depresión en un adulto.

Así lo explicó el psiquiatra infantojuvenil Jorge Lostaglio, quien indicó que el confinamiento en niños pequeños puede resultar una situación angustiante que no siempre es tenida en cuenta, porque se impone la seguridad frente a la enfermedad, y los problemas de los grandes, por sobre lo que les sucede a los pequeños.

el profesional manifestó que ante una situación tan brusca de corte con el afuera, que no es esperable para el niño, es esperable que la adaptación sea difícil.

Pero cuáles son esos indicadores a los que le debemos poner atención.

Los niños en estas circunstancias pueden ponerse más agresivos e irritables, esto demuestra estrés. Al mismo tiempo, se pueden alterar sus hábitos alimentarios y presentar dificultad para dormir. Por otra parte es factible que hagan regresiones, como querer volver a dormir con los padres, o hacerse pis en la cama.
Mencionó, además que el hecho de perder la sociabilización los va acercando más a la tecnología.

"Empezar a cambiar sus juegos por eventos tecnológicos, por relacionarse más con las pantallas que con otros chicos, puede ser nocivo, y generar mayor estrés y ansiedad. Además, después costará más sacarlos de esa situación". "Empezar a cambiar sus juegos por eventos tecnológicos, por relacionarse más con las pantallas que con otros chicos, puede ser nocivo, y generar mayor estrés y ansiedad. Además, después costará más sacarlos de esa situación".

Jorge LostaglioPsiquiatra infantojuvenil

También llevó tranquilidad a papás, mamás o adultos responsables que no saben qué hacer en estas circunstancias.

La niñez es la etapa de la vida en la que las personas demuestran ser más adaptables. y así como se produjo esta "desocialización", van a volver a relacionarse y vincularse con otros niños, y teniendo recursos que los adultos hayan podido proporcionarles, superarán esta crisis. La niñez es la etapa de la vida en la que las personas demuestran ser más adaptables. y así como se produjo esta "desocialización", van a volver a relacionarse y vincularse con otros niños, y teniendo recursos que los adultos hayan podido proporcionarles, superarán esta crisis.

Jugar de todas formas

La psicóloga explicó cómo puede darse ese vínculo, aunque sea a la distancia.

Por lo tanto los grandes deberán esmerarse en juegos que incluyan a niños con los que conviven habitualmente (hermanos, primos), eligiendo los que se adapten a distintas edades.

"Es bueno propiciar intercambios on line, con sus amiguitos, que jueguen en conjunto (tuti-fruti, adivinanzas, juegos de dibujo o ingenio) que puedan hacerlo en simultáneo. Ponerse de acuerdo en ver una película y luego intercambiar que les pareció, lo mismo con series o dibujos animados. Hacer actividades de arte, mientras conversan y comparten. La imaginación de los adultos en esto será sólo el disparador para que luego los niños, que por generación, integran la tecnología muy rápidamente, avancen en cómo hacerlo" "Es bueno propiciar intercambios on line, con sus amiguitos, que jueguen en conjunto (tuti-fruti, adivinanzas, juegos de dibujo o ingenio) que puedan hacerlo en simultáneo. Ponerse de acuerdo en ver una película y luego intercambiar que les pareció, lo mismo con series o dibujos animados. Hacer actividades de arte, mientras conversan y comparten. La imaginación de los adultos en esto será sólo el disparador para que luego los niños, que por generación, integran la tecnología muy rápidamente, avancen en cómo hacerlo"

El juego permite a los niños, después de haber muestreado sus entornos, generar, de manera bastante eficaz, un repertorio de comportamientos innovadores que pueden adaptarse a un nicho específico.

Por su parte, el psiquiatra opinó que son los adultos los que deben proporcionar al niño recursos emocionales para poner en práctica en circunstancias estresantes como esta, una buena estrategia es hablar de lo que sienten, poder ponerlo en palabras.

Además, es importante transmitir un mensaje esperanzador, recalcar que la situación va a pasar, que no será para siempre y que podrá volver a sus espacios, a compartir "en persona" con sus amigos, a los recreos de la escuela, y a ensuciarse las rodillas jugando en la plaza.