Nancy Caballeropsicóloga, psicopedagoga y especialista en mediación familiar
La especialista explicó que en el juego entre pares el niño debe regular sus emociones, rearmarse luego de un conflicto, retomar el vínculo, si bien es cierto que hay líderes, pero esto va cambiando y es incorporado como tal, no por imposición, sino por aceptación del otro.
Explicó, además, que el juego tiene límites y restricciones tanto para ellos como para los otros niños y es una instancia que no se aprende del vínculo con adultos. Esto sucede porque la relación de un niño con una persona mayor es de complementaridad, donde es "grande" es el responsable, aún en el juego, e intenta siempre adaptarse al complementario inferior (hijo o hija, alumno, niño a su cuidado). Entre ellos, los niños deben adaptarse y aceptar al otro como es.
Por último, agregó que el juego con pares es una escuela de vida, y mencionó que hay investigaciones que muestran que los niños se declaran mayoritariamente más felices en el juego social con amigos que cuando están en la escuela, con los padres y madres, jugando solos o en cualquier otra situación.
Como detectar que "algo anda mal"
Nadie mejor que las personas que conviven con niños pequeños para detectar cambios o alteraciones en su conducta que puedan indicar que ese chico está pasando por una situación de estrés compatible con la depresión en un adulto.
Así lo explicó el psiquiatra infantojuvenil Jorge Lostaglio, quien indicó que el confinamiento en niños pequeños puede resultar una situación angustiante que no siempre es tenida en cuenta, porque se impone la seguridad frente a la enfermedad, y los problemas de los grandes, por sobre lo que les sucede a los pequeños.
el profesional manifestó que ante una situación tan brusca de corte con el afuera, que no es esperable para el niño, es esperable que la adaptación sea difícil.
Pero cuáles son esos indicadores a los que le debemos poner atención.
Los niños en estas circunstancias pueden ponerse más agresivos e irritables, esto demuestra estrés. Al mismo tiempo, se pueden alterar sus hábitos alimentarios y presentar dificultad para dormir. Por otra parte es factible que hagan regresiones, como querer volver a dormir con los padres, o hacerse pis en la cama.
Mencionó, además que el hecho de perder la sociabilización los va acercando más a la tecnología.
"Empezar a cambiar sus juegos por eventos tecnológicos, por relacionarse más con las pantallas que con otros chicos, puede ser nocivo, y generar mayor estrés y ansiedad. Además, después costará más sacarlos de esa situación". "Empezar a cambiar sus juegos por eventos tecnológicos, por relacionarse más con las pantallas que con otros chicos, puede ser nocivo, y generar mayor estrés y ansiedad. Además, después costará más sacarlos de esa situación".