Coronavirus en Mendoza

Varadas por la pandemia necesitan urgente un remedio retenido en Aduana

Gladys Senese y Annie Dalis llegaron desde Canadá a Mendoza en enero pero quedaron varadas en la provincia por la pandemia. Tras largos meses de aislamiento, piden que la Aduana deje de retenerle los medicamentos que necesitan, ya que Annie ha tenido un trasplante de riñón y podría tener serios problemas de salud.

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Intentando mantenerse en calma, Gladys cuenta que es ciudadana argentina pero vive hace muchos años en el país del norte. En enero llegó junto a su compañera a Mendoza para visitar a su familia. Los planes eran quedarse hasta abril pero cuando la pandemia comenzó a avanzar buscaron, infructuosamente, la forma de volver a su hogar.

Al tratarse de dos mujeres que superan los 70 años, tuvieron la precaución de realizar este viaje con algunos medicamentos extras. "Por las dudas", asegura Gladys y fue esto lo que les permitió mantener algo de calma cuando las fronteras se cerraron.

Pero, con el correr de los meses y el aumento de casos de coronavirus, la posibilidad del retorno se hace cada vez más lejana. Esto lleva a Gladys a romper en llanto: "Tenemos miedo, estamos encerradas. Si Annie no toma sus remedios puede perder un riñón y ni siquiera salimos a la calle porque es muy riesgoso para ella enfermarse". De hecho, ambas pertenecen a los grupos considerados de riesgo y los primeros que debieron guardarse en esta cuarentena que lleva 140 días.

Annie recibió un trasplante de riñón en el pasado y, desde entonces, lleva adelante un estricto tratamiento siguiendo las recomendaciones de los médicos. "Primero intentamos conseguir los remedios acá. Tengo un sobrino farmacéutico que nos ayudó pero ninguna presentación disponible en Argentina tiene la misma droga y no podemos cambiarlo", explica la mujer.

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Por eso se decidieron a hacer un pedido a Montreal y abastecerse de medicinas hasta enero para no volver a pasar ningún disgusto. El encargo llegó al Centro de Despachantes, ubicado en Mataderos, hace tres semanas pero no logran que la Aduana autorice el traslado a Mendoza.

"Nos dijeron que pedimos muchas cosas. Somos dos personas adultas y necesitamos de varios remedios. Después nos pidieron una lista con las drogas y los médicos. Después, también, una carta de la médica de Canadá. Siempre falta un papel", asegura la mujer ya agobiada ante la burocracia.

Con el paso de los días, la provisión de medicinas con la que contaban se va acabando y el mayor temor es que el trámite no se resuelva con prontitud ya que esto las dejaría en un grave problema que podría en riesgo su salud. Por este motivo, Gladys se lamenta entre lágrimas y pide contemplación ante su situación: "Hemos seguido todos los pasos necesarios. Son remedios de uso compasivo, deberían tener algo de consideración".

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