Julio Inostroza fue el único sobreviviente de un trágico choque, en el que murieron las otras dos personas que viajaban en el vehículo. Aunque Julio logró salvar su vida, sufrió una lesión medular que le impidió volver a caminar. Once años después, continúa trabajando como mecánico en su propio taller.
Según contó Inostroza a TN, descubrió la mecánica a los 15 años gracias a un tío que tenía autos antiguos y se la pasaba arreglándolos. "A partir de ahí me gustó y empecé a aprender", contó.
Con el tiempo, aquella curiosidad e interés por la mecánica se transformó en su profesión. A medida que fue adquiriendo experiencia, llegó a trabajar en relación de dependencia en talleres importantes. Sin embargo, a los 24 años se quedó sin trabajo, debido a que la empresa hizo un recorte de personal.
Frente a esta situación Julio, decidió apostar por un proyecto propio e instaló un taller en la casa de sus padres. "En ese momento puse un taller en la casa de mis papás y decidí vender el auto para tener algo de plata", relató.
El choque que cambió para siempre la vida de Julio
Julio le vendió su auto a un amigo, por lo que decidió llevárselo personalmente. Tras concretar la entrega, le pirdió que lo acercara de regreso a su casa. El vehículo tomó las huellas de la ruta marcadas por un camión, y el conductor perdió el control, por lo que terminaron chocando contra unos árboles.
“La novia de mi amigo falleció en el acto y mi amigo a los días; yo salí de ahí vivo por algo. Tendré un trabajo que hacer, Dios no terminó conmigo”, reflexionó. Luego del choque, Inostroza fue trasladado desde Comodoro Rivadavia hasta Buenos Aires para recibir un tratamiento médico.
Allí, los médicos le explicaron que no volvería a caminar a causa de una lesión en la médula. Sin embargo, decidió afrontar la noticia que le cambió la vida con determinación: "No me tiré abajo, acepté enseguida el diagnóstico porque sabía que se me iba a hacer más difícil si me deprimía".
Julio estuvo cinco meses en un centro de rehabilitación en Buenos Aires. No obstante, la rutina de fisioterapia le pesaba, así que pensó que podía hacer lo mismo en Comodoro Rivadavia, y además, podía volver a trabajar, ya que su evolución era favorable.
Una historia superadora
Inostroza volvió a casa a continuar con la rehabilitación por su cuenta, y retomó la actividad que siempre lo inspiró: la mecánica. Al día de hoy, y once años después del accidente, Julio sigue arreglando autos en su taller mecánico.
"Hago motor, cambio de embrague, pastilla de freno, de todo en general", contó en la entrevista. Por otro lado, admitió que las camionetas representan un desafío mayor por su altura, pero eso no le impide aceptar esos trabajos. Con ingenio y determinación, encuentra la forma de realizar las reparaciones y seguir adelante con su oficio.






