Desde que me vine de Tunuyán para estudiar Comunicación Social en la UNCuyo alquilé decenas de departamentos. Los dejaba en diciembre y retomaba otro en marzo para ahorrarme dos meses de alquiler. Como se lee, dos meses eran dos meses en mi alicaída economía. Eso me hizo conocer todos los distritos y ubicarme en lugares por los que nunca había pasado. Pero hubo una casa que no alquilé y que me cobija desde hace 21 años: Diario UNO.
Una casa que no alquilé: la periodista de UNO que arrancó en la trinchera de Policiales
La periodista de Diario UNO que llegó desde el Valle de Uco con lo justo, mudándose de pensión en pensión para ahorrar el alquiler. Catherina, su gran mentora
Fui corresponsal de este diario y dejé el trabajo para terminar la carrera. Pero sólo me alejé dos meses. Bastó con que Manuel De Paz, por entonces secretario de Redacción, me convocara a hacer Policiales para que volviera a esta diversa familia que es el diario.
En aquel momento mi mentora fue la inolvidable Catherina Gibilaro, quien me dejó una de las máximas que más repito: "Para ser buen periodista, primero hay que ser buena persona".
En la vida me he mudado varias veces, hasta mute de piel, pero nunca me fui de Diario UNO. Bajo este techo, crecí, me entusiasmé, me enojé, me ilusioné y me frustré, me casé, fui madre y sigo maternando, mientras alterno todo con una nota, con un llamado en la búsqueda de ese dato que haga la diferencia.
Diario UNO -que este sábado cumple 33 años- es mi otra casa y aquí quiero seguir viviendo esta pasión que me gobierna, el periodismo.


