El martes pasado, alrededor de las 22, el doctor Dante Rodríguez (47) era uno de los pediatras que estaban de guardia en el hospital Scaravelli (Tunuyán). "Trabajamos en tandas de 24 horas, y en ese lapso solemos atender entre 100 y 120 pacientes, más los internados y los traslados", contó él en diálogo con Diario UNO. Sin embargo, aquella noche ocurrió algo que alteró toda esa dinámica.
Un pediatra del hospital Scaravelli denunció que el padre de un paciente lo golpeó y amenazó
Rodríguez denunció golpes y amenazas por parte de una pareja que llevó a su hija al hospital y pretendía que la nena sea atendida sin pasar por el triage, es decir por el sistema de evaluaciones que determina el criterio a la hora de priorizar a un niño antes que otro.
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"El hombre y la mujer ingresaron diciendo que la paciente tenía fiebre. Les explicamos que antes de atenderla había que realizar el triage, pero a ellos no les interesó si en la lista de espera había o no pacientes más complicados", recordó el médico.
La pareja subió el tono. "Insistentemente golpeaban la puerta. A veces ocurre que quienes están del otro lado no ven que en alguna sala estamos haciendo algún rescate de un nene que está en peligro, por ejemplo, porque no puede respirar. Finalmente, como seguían gritando, les dije que iba a atender a la nena, pero que iba a poder ingresar solamente uno de los adultos, no ambos", añadió Rodríguez.
Ahí empezó el lío en serio.
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El ruido y la furia
En ese momento, de acuerdo con el testimonio del médico, el hombre "se sacó": "Me dijo que iban a pasar los tres. Me empezó a tirar manotazos y hasta me amenazó de muerte. Yo pensé que la señora iba a apaciguar el asunto, pero se sumó y también me empezó a pegar. Incluso me dio en los lentes, que se rompieron. Lo curioso es que todo esto pasaba mientras su hija estaba sola en la camilla, con fiebre y llorando".
Rodríguez explicó que la violencia de la pareja fue tal, que otros nenes presentes en la guardia se asustaron y se sumaron al llanto de la menor.
"El tipo pateó y rompió la puerta de la guardia, mientras me decía que me iba a romper los dientes. En un momento no me quedó otra que atinar a defenderme, pero agradezco a mis compañeros, que me apartaron y redujeron a este sujeto", recapituló el doctor.
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El pediatra siguió trabajando tras la discusión
Como se apuntó más arriba, las guardias duran 24 horas. Rodriguez señaló: "Tuve que seguir atendiendo hasta las 4 de la mañana, para no dejar solo a mi compañero; porque en ese turno somos solamente dos pediatras y si uno no está operativo el otro queda sobrecargado. De hecho, en la ART me pidieron que me tome unos días para procesar psicológicamente lo que pasó, pero sé que no puedo, porque de hacerlo le pongo más presión a mi colega".
El médico -que también trabaja en el Hospital Carrillo de Las Heras, entre otros espacios de salud- comentó que en el Scaravelli las duplas de pediatras cubren la atención de lunes a lunes. "Y no solo es hacerse cargo de la guardia. Como hay muchos médicos que se están yendo, nos toca cuidar también de los internados y organizar los traslados. Si no lo hacemos, esos pacientes se van al Gran Mendoza y congestionan la atención allá".
Rodríguez destacó la ayuda de sus compañeros de trabajo y el apoyo de las autoridades del hospital, que lo acompañaron a hacer la denuncia ante la Policía.
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