Historias

Un músico y un luthier mendocinos crearon una guitarra propia tras años de trabajo y amistad

El cantautor Sebastián Guevara y el luthier Donato Bianchi trabajaron durante años entre escenarios y el taller hasta crear un nuevo modelo de guitarra pensado para músicos en movimiento

Las guitarras suelen nacer en silencio, entre maderas, herramientas y horas de trabajo paciente. Pero en este caso, el origen fue distinto: comenzó en una conversación. Una de esas charlas largas entre un músico que vive arriba de los escenarios y un luthier acostumbrado a escuchar lo que la madera tiene para decir.

De ese diálogo sostenido durante años nació un nuevo modelo de guitarra creado por el cantautor mendocino Sebastián Guevara y el luthier Donato Bianchi. La historia mezcla amistad, búsqueda artística y muchas pruebas hasta encontrar un instrumento capaz de responder a las necesidades reales de quien vive tocando.

“Esta es una guitarra que nació de conversaciones entre un músico y un luthier”, resume Guevara.

sebastian guevara
Sebastián Guevara sostuvo que todo el ensamble nació a partir de un diálogo entre amigos.

Sebastián Guevara sostuvo que todo el ensamble nació a partir de un diálogo entre amigos.

Conversaciones sobre cómo responde un instrumento frente a distintos climas, cómo se comporta en un escenario grande o en un espacio íntimo, qué necesita un cantautor cuando viaja y toca en lugares muy distintos entre sí. Todo eso fue apareciendo en cada encuentro, entre ensayos, conciertos y visitas al taller.

Para Guevara, el proceso fue mucho más que participar en el diseño de una guitarra.

"No era un instrumento sino algo propio", dice Sebastián

“En un momento sentí que ya no era simplemente un instrumento más, sino algo propio, algo que había ido naciendo de ese intercambio con Donato”, cuenta. “Cuando tocás mucho tiempo con una guitarra empezás a descubrir qué cosas te gustaría mejorar, qué detalles te facilitarían el trabajo. Y poder hablar de eso directamente con quien la construye es una experiencia muy especial”.

El vínculo entre ambos comenzó en 2016, cuando Bianchi, luthier radicado en San Rafael, construyó la primera guitarra para el músico. Aquella experiencia dejó algo más que un buen instrumento: abrió una puerta.

Cada vez que Guevara volvía a tocar con esa guitarra aparecía una nueva idea. Un detalle técnico, una sensación al tocar, una respuesta sonora que podía afinarse aún más.

Con el tiempo esas observaciones empezaron a transformarse en un proyecto.

Donato Bianchi
Para Bianchi, trabajar con un músico que usa el instrumento todos los días cambia por completo la dinámica de la construcción.

Para Bianchi, trabajar con un músico que usa el instrumento todos los días cambia por completo la dinámica de la construcción.

Bianchi lo recuerda como un proceso natural. Para él, trabajar con un músico que usa el instrumento todos los días cambia por completo la dinámica de la construcción.

“Como luthier, es muy distinto construir una guitarra junto a un músico que la va probando y pensando con vos desde el principio”, explica. “Normalmente uno entrega el instrumento terminado y después recibe comentarios. En este caso fue al revés: la guitarra se fue pensando a medida que avanzábamos”.

El resultado es un modelo que mantiene el tamaño clásico de la guitarra —una escala de 650 milímetros— pero suma detalles que apuntan a mejorar la experiencia del músico.

Uno de los cambios más importantes está en el mástil, que incluye un tensor regulable. Esta pieza permite ajustar la curvatura de la guitarra cuando cambian la humedad o la temperatura, algo que suele afectar a los instrumentos cuando viajan o pasan de un ambiente a otro.

Un detalle que los guitarristas valoran

También se diseñó un mástil ligeramente más angosto, pensado para ofrecer mayor comodidad en la mano izquierda, algo que los guitarristas valoran especialmente en presentaciones largas.

A eso se suman otras soluciones que nacieron directamente de la experiencia de tocar.

El instrumento incorpora un apoyabrazos biselado que mejora la postura del músico y un sound port lateral, una pequeña apertura en el costado de la guitarra que permite al intérprete escuchar mejor su propio sonido mientras toca.

“Siempre el foco está puesto en la calidad sonora”, explica Bianchi.

seba y donato
Un momento para la charla, el trabajo y los proyectos. Sebastián hace algunos acordes mientras el luthier hace lo suyo.

Un momento para la charla, el trabajo y los proyectos. Sebastián hace algunos acordes mientras el luthier hace lo suyo.

En su taller de San Rafael cada guitarra se construye de manera artesanal. El proceso puede llevar entre dos y tres meses y combina herramientas manuales con técnicas que el luthier fue incorporando a lo largo de los años.

Uno de los rasgos más interesantes del nuevo modelo es el uso de maderas regionales. Salvo la tapa, que mantiene materiales tradicionales para preservar la calidad acústica, el resto del instrumento incorpora especies locales.

La decisión no solo aporta identidad al instrumento sino que también permite optimizar costos sin perder riqueza sonora.

Para Guevara, muchas de esas diferencias se perciben antes de poder explicarlas con palabras.

Habla del volumen que llena el espacio cuando toca, del sonido que permanece vibrando en el aire y de la sensación de comodidad al pulsar las cuerdas.

“Son sensaciones muy generosas en el cuerpo y en el oído”, describe.

Una primera guitarra que fue elogiada y valorada

La primera guitarra que recibió de Bianchi ya había generado comentarios elogiosos entre colegas y público. Este nuevo modelo, que reúne años de experiencia compartida, busca profundizar ese vínculo entre instrumento y músico.

Donato Bianchi trabaja como luthier desde 2006 y a lo largo de su trayectoria se especializó en la construcción, reparación y ajuste de instrumentos de cuerda, especialmente guitarras clásicas. Su formación incluye el aprendizaje junto a maestros luthieres como Esteban González y Paul Aguilera, además de años de investigación personal en distintos modelos de construcción.

En paralelo, también dicta clases particulares de luthería en su taller de San Rafael, donde transmite el oficio a nuevas generaciones.

amistad y guitarra
En el taller que Bianchi tiene en San Rafael, cada guitarra se construye de manera artesanal. El proceso puede llevar entre dos y tres meses.

En el taller que Bianchi tiene en San Rafael, cada guitarra se construye de manera artesanal. El proceso puede llevar entre dos y tres meses.

Para Guevara, en cambio, la guitarra es el centro de una carrera artística que lleva más de dos décadas. Egresado de la Escuela de Música de Buenos Aires (EMBA), desarrolló una trayectoria que combina interpretación, docencia y composición.

Su trabajo incluye música original para teatro y proyectos audiovisuales, y su participación en la obra Yo, Encarnación Ezcurra fue reconocida con los premios Trinidad Guevara y María Guerrero a Mejor Música Original.

Pero más allá de los premios y los escenarios, el músico reconoce que este proyecto tiene un valor especial.

Porque detrás de cada guitarra hay una historia.

Y en este caso, esa historia no nació únicamente en un taller ni en un escenario.

Nació en una amistad.