Historia de vida

Un jubilado decidió terminar la secundaria a los 72 años y ahora es abanderado de su escuela

Eduardo Domingo López cumple años el Día del Maestro y por eso lleva el nombre de Sarmiento. Ahora comparte la escuela con uno de sus nietos

Eduardo Domingo López es un jubilado de 72 años que vive en San Martín y acaba de cumplir uno de esos sueños que, con el paso del tiempo, parecía cada vez más lejano: terminar la escuela secundaria. Vive en San Martín, es retirado de la Policía y durante buena parte de su vida tuvo solamente los estudios primarios.

Este año, además de celebrar su cumpleaños -que curiosamente coincide con el Día del Maestro- tiene otro motivo para sentirse orgulloso, ya que se convirtió en abanderado de la escuela Capdevilla, donde cursa una secundaria para adultos.

La historia fue difundida por Canal 7 y tiene un detalle que la vuelve todavía más especial: en la misma escuela estudia uno de sus nietos, aunque ambos lo hacen en distintas modalidades.

Terminar la escuela secundaria, una asignatura pendiente

Eduardo Domingo López ingresó a la Policía, se casó, tuvo una familia y más tarde enviudó. Nada lo acercaba al sueño de concretar la secundaria. Pero finalmente lo hizo y es abanderado.

Eduardo Domingo López ingresó a la Policía, se casó, tuvo una familia y más tarde enviudó. Nada lo acercaba al sueño de concretar la secundaria. Pero finalmente lo hizo y es abanderado.

Eduardo había dejado sus estudios después de la primaria, en una época en la que completar la secundaria no era obligatorio. Después vinieron el trabajo, la vida familiar y su carrera en la Policía.

Durante la pandemia enviudó y luego ese sueño de estudiar fue quedando guardado durante años, hasta que parecía imposible de cumplir.

Pero el paso del tiempo no hizo que desapareciera. El año pasado, Eduardo decidió volver a estudiar. Sin tener una necesidad laboral -su vida como retirado de la Policía de Mendoza transcurría tranquila- igualmente lo quiso hacer para cerrar una asignatura pendiente.

Y el esfuerzo tuvo su recompensa. Además de avanzar con sus materias, fue elegido para llevar la bandera de su escuela, un reconocimiento que seguramente habría resultado difícil de imaginar cuando decidió sentarse nuevamente frente a un pizarrón después de tantos años.

Una escuela compartida con uno de sus nietos

La experiencia tiene, además, un componente familiar. Eduardo asiste a la escuela Capdevilla y allí también concurre uno de sus nietos. No son compañeros de curso porque el hombre realiza una secundaria destinada a adultos, pero comparten el mismo espacio y, de alguna manera, la experiencia de ir a estudiar.

La escena es particular. Un abuelo y su nieto atravesando, cada uno a su manera, una etapa de formación. Para Eduardo, además, significa demostrar que nunca hay una edad determinada para volver a empezar.

En 2020, durante la pandemia, Eduardo quedó viudo. Tiempo después volvió a formar pareja y siguió adelante con su vida. Fue también en esa etapa cuando decidió darle lugar a aquel proyecto que había postergado durante décadas.

Orgulloso. Eduardo Domingo López (72) es abanderado de la secundaria en la escuela para adultos Capdevilla, en San Martín.

Orgulloso. Eduardo Domingo López (72) es abanderado de la secundaria en la escuela para adultos Capdevilla, en San Martín.

Domingo, como Sarmiento

Hay una coincidencia que Eduardo cuenta con especial emoción. Este 11 de septiembre, mientras celebra sus 72 años, también recordó el origen de su nombre.

Su mamá decidió llamarlo Domingo por Domingo Faustino Sarmiento, una elección que, vista desde el presente, parece casi una de esas casualidades que la vida acomoda con paciencia.

Sarmiento convirtió a la educación en uno de los ejes de su vida pública y Eduardo, muchos años después, encontró en el estudio una forma de cumplir una vieja promesa personal.

Así, el hombre que durante décadas tuvo solamente la primaria volvió a ponerse frente a un cuaderno, rindió materias, compartió clases con otros adultos y terminó llevando la bandera de su escuela.

A los 72 años, Eduardo Domingo López no solo está por terminar la etapa que había quedado pendiente. También encontró una manera de demostrar que después de haber transitado una vida, todavía hay sueños que concretar.

En pocas palabras

  • Jubilado de 72 años: Eduardo Domingo López culminó sus estudios secundarios en la escuela Capdevilla.
  • Abanderado: a pesar de tener solo estudios primarios, fue elegido abanderado de su escuela secundaria para adultos.
  • Coincidencia familiar: comparte la institución educativa con uno de sus nietos, aunque cursan en modalidades distintas.
Resumen generado por Thinkindot AI