La comunidad educativa del Instituto Nuestra Señora del Rosario, en Lavalle, quedó atravesada por una escena que hace poco parecía imposible. Imágenes falsas de alumnas, creadas con inteligencia artificial, comenzaron a circular en redes y muchos pensaron que eran reales.
Las fotos -en las que las estudiantes aparecían "sin ropa"- encendieron una alarma inmediata. La institución y los padres acudieron a la Justicia y ya hay un expediente penal en marcha. Pero el caso expone algo más profundo: el nuevo frente de conflicto que enfrentan las escuelas de Mendoza ante un vértigo tecnológico que avanza más rápido que las herramientas para controlarlo.
Según pudo reconstruir Diario UNO, todo salió a la luz a partir de una juntada de alumnos para hacer un trabajo grupal. Se reunieron en la casa de uno de ellos y, al volver a su hogar, una joven abrió su computadora y encontró un chat de otro chico que había quedado abierto en esa máquina.
Ahí llegó el primer impacto: por ese canal circulaban imágenes de alumnas de quinto año manipuladas con IA para hacerlas aparecer desnudas.
Debate y violencia digital en Lavalle
A partir de ese descubrimiento -que habría ocurrido el 8 de abril- se desató una historia con varios giros. Los padres se contactaron con el colegio. Y la institución, aunque el hecho no ocurrió dentro del ámbito escolar propiamente dicho, decidió que la situación también le concernía y activó protocolos.
Ahí empieza un capítulo extraño porque -de acuerdo a testimonios recabados por este medio-, cuando un grupo de padres fue a hacer la denuncia a la fiscalía de Lavalle no se la tomaron por "falta de pruebas". Luego se sumó la denuncia del colegio y el expediente pasó, a través de un curioso movimiento administrativo, a estar bajo jurisdicción de Las Heras.
Mientras tanto, las imágenes seguían circulando y la angustia de las chicas crecía. Paralelamente se fue armando una ola de escraches: se acusaba a distintos alumnos varones de haber generado las fotos, señalando a supuestos culpables sin ninguna prueba.
Lejos quedaron las primeras experiencias traumáticas de celebridades, que sufrían alteraciones de su imagen para sexualizarlas o desacreditarlas ante el público -el caso Taylor Swift tal vez sea el más vistoso-.
Hoy esas mismas violencias digitales se ejercen en poblaciones pequeñas, contra menores y sin que haya mucha conciencia para distinguir lo real de lo falso.
La comunidad local en épocas de IA global
En el medio, el Instituto Nuestra Señora del Rosario recalca que su prioridad es ponerle freno a la violencia que se generó a partir de las fotos y las acusaciones posteriores.
Fernando Bertonati, apoderado legal de los colegios del Arzobispado de Mendoza, comentó a Diario UNO: "Desde el primer momento se está trabajando para acompañar a las chicas, los chicos y sus familias. Sobre todo porque estamos hablando de menores y de una comunidad afectada por lo que pasó".
"Hay nuevos fenómenos que entran dentro de lo delictivo, vulneran derechos y lastiman concretamente a las personas -agregó Bertonati-. Por eso en las escuelas se abre una etapa de preguntas sobre qué hacer en estos casos. Por lo pronto, nosotros hemos aplicado todos los protocolos y, desde el punto de vista legal, se ha hecho todo lo que había que hacer".
Ahora uno de los mayores problemas es que no todos logran distinguir una imagen manipulada de una real. En ese terreno -y considerando que Lavalle tiene cierta identidad pueblerina-, el daño que se hace con estas tecnologías emergentes puede amplificarse.
El riesgo no son solo las fotos alteradas, sino lo que la gente puede hacer a partir de ellas.
"La prioridad es acompañar a las alumnas y alumnos, investigar qué pasó y seguir trabajando educativamente para que no se repita", sintetizó el apoderado.
Al mismo tiempo, reconoció que el entorno social y cultural que inauguró la IA conlleva desafíos nunca antes vistos. "Nosotros venimos trabajando en el aula con estos temas -incluida la inteligencia artificial-, pero estamos en un tiempo en el que la angustia y la soledad, combinadas con estas herramientas, abren el campo para nuevas problemáticas, como aquellas que involucran a la IA y la ética".
La directora y el apoderado de administración del colegio ya se presentaron a declarar ante la Justicia y pusieron a disposición el material encontrado. La investigación avanza: en los próximos días podría saberse quién y cómo realizó las imágenes.
Entre tanto, el pedido es que se dejen de difundir las fotos de las menores alteradas con IA y que cesen los escraches digitales contra los supuestos culpables, para que sea la Justicia la que determine responsabilidades.



