Investigación en Mendoza

Un científico del Conicet logró convertir residuos de yerba mate en bioaceite para la industria

El investigador Martín Palazzolo lidera un proceso para aprovechar el descarte de los mates que tomamos a diario y generar compuestos industriales

La investigación científica suele imaginarse como algo distante, encerrado en laboratorios y publicaciones especializadas. Sin embargo, hay proyectos que nacen de preguntas simples y muy concretas: qué hacer con los residuos que se generan todos los días, como los de la yerba mate y cómo transformarlos en algo útil. En esa línea se inscribe el trabajo que encabeza el científico e investigador del Conicet, Martín Palazzolo, orientado a convertir desechos agroindustriales en nuevos productos.

Luego de desarrollar sus investigaciones en los Países Bajos, Palazzolo decidió volver a la Argentina para continuar su carrera científica. La idea de que la ciencia no es neutra ni abstracta, sino una herramienta que puede y debe contribuir al desarrollo del país, atraviesa todo el proyecto. El foco está puesto en una ciencia aplicada, capaz de resolver problemas reales y resolver necesidades productivas.

Pensar los residuos como recursos

Uno de los ejes centrales de la investigación es la valorización de residuos agrícolas y agroindustriales. En lugar de considerar estos materiales como desechos sin destino, el proyecto propone pensarlos como insumos, de manera similar a lo que históricamente se hizo con el petróleo. Durante décadas, el petróleo fue la base para producir energía, combustibles y una enorme cantidad de compuestos químicos que sostuvieron el desarrollo industrial.

Ese modelo permitió alcanzar altos estándares de vida, pero también dejó consecuencias profundas: conflictos sociales, impactos ambientales y disputas geográficas y políticas. Frente a ese escenario, la ciencia busca alternativas más sustentables, capaces de sostener la producción sin reproducir los mismos costos sociales y ambientales. Allí aparece la biomasa como una fuente posible de materiales y energía renovables.

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El científico Martín Palazzolo realizó trabajos de investigación en Países Bajos, pero luego decidió volver a hacer ciencia en la Argentina.

El científico Martín Palazzolo realizó trabajos de investigación en Países Bajos, pero luego decidió volver a hacer ciencia en la Argentina.

Otro ciclo para la yerba mate que tiramos a diario

En provincias como Mendoza, la actividad vitivinícola genera grandes volúmenes de residuos que hoy están siendo estudiados para distintos usos. Sin embargo, donde el equipo logró resultados concretos fue en un residuo mucho más cotidiano y extendido en todo el país: la yerba mate usada. Cada año, en Argentina se descartan miles de toneladas de yerba que, en la mayoría de los casos, terminan en la basura.

A partir de ese problema tan simple como masivo, el equipo desarrolló un proceso para aprovechar ese material. La investigación se basa en la pirólisis, una técnica que consiste en calentar materia orgánica a altas temperaturas sin presencia de oxígeno. En lugar de quemarse, la biomasa se descompone y da lugar a distintos productos aprovechables.

Cómo funciona el proceso de utilizar la yerba usada y qué se obtiene

Para llevar adelante el experimento, los investigadores diseñaron y construyeron su propio reactor, más accesible que los equipos industriales. El proceso consiste en someter la yerba mate usada a unos 550 grados, el proceso genera tres productos principales. Por un lado, un residuo sólido conocido como biochar, similar al carbón vegetal, que puede utilizarse en agricultura para mejorar suelos.

Además, se produce una mezcla de gases que puede ser aprovechada como fuente de energía. Pero el foco principal del proyecto está puesto en el tercer producto: un bioaceite. Este líquido contiene compuestos aromáticos derivados de la lignina, una sustancia presente en las plantas, con aplicaciones en industrias como la química, la farmacéutica y la alimentaria.

El potencial para la industria

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Las investigaciones que lidera Martín Palazzolo tienen un gran potencial para la industria.

Las investigaciones que lidera Martín Palazzolo tienen un gran potencial para la industria.

Muchos de esos compuestos hoy se obtienen a partir de derivados del petróleo. La posibilidad de producirlos a partir de un residuo vegetal abre una alternativa renovable y local, con potencial de escalamiento. A lo largo del desarrollo, el equipo trabajó en ajustar variables del proceso para mejorar el rendimiento y la calidad del bioaceite, sin alterar la base científica del método.

Además, antes de la pirólisis, la yerba puede someterse a tratamientos previos para recuperar otras sustancias, como cafeína y minerales. La lógica es aprovechar todo el material disponible, de modo que ninguno de los productos obtenidos quede sin uso posible. Ese enfoque integral mejora la eficiencia del proceso y reduce al mínimo el descarte.

Diálogo entre ciencia y sector privado para concretar proyectos

Otro aspecto clave del proyecto es el vínculo entre la ciencia y el sector privado. Parte del trabajo del investigador está orientado a generar ese diálogo, mostrar que estas investigaciones no son solo académicas, sino que pueden ofrecer soluciones concretas a problemas de la industria. La expectativa es que las empresas se interesen en financiar desarrollos científicos que, además de rentables, sean ambientalmente más sustentables.

En ese cruce entre conocimiento, producción y ambiente se juega buena parte del futuro de la ciencia aplicada. Transformar la yerba mate usada en un producto con valor comercial puede parecer un detalle menor, pero condensa una forma de pensar la investigación: conectada con la vida cotidiana, con el trabajo y con desafíos reales.

Lejos de los grandes discursos abstractos, este tipo de proyectos muestra que la ciencia también puede empezar en algo tan simple y tan argentino como un mate lavado, y terminar abriendo nuevas posibilidades para la industria, el ambiente y el desarrollo local.

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