Después de una multitudinaria misa, el Vaticano sepultó los restos del papa Francisco este sábado y el papa argentino ya descansa en la basílica de Santa María la Mayor. Esta mañana, el país también le rindió un homenaje en la Catedral Metropolitana en Buenos Aires con una misa y una peregrinación de los fieles.
El país despidió al papa Francisco en una misa en Buenos Aires con fieles de toda Argentina
En la misa en Buenos Aires, estuvieron presentes Victoria Villarruel, Axel Kicillof y Jorge Macri
En una atmósfera de profunda congoja, unos 200.000 asistentes pasaron la noche en vela en la Plaza San Pedro, hasta que se realizó la ceremonia. Importantes mandatarios del mundo asistieron al funeral, entre ellos, el presidente Javier Milei.
En la misa que fue transmitida al mundo entero podía observarse el llanto y el desconsuelo de los asistentes, que se quebraban antes las imágenes que se trasmitían en la pantalla gigante.
El cardenal Battista Re -quien estuvo al frente del último adiós- recordó la misión de Francisco como guía de una iglesia que él consideraba como un “hospital de campaña”, siempre preparado al lado de la batalla para dar servicio a los necesitados.
La despedida en Argentina
Sobre las escalinatas de la Catedral Metropolitana y ante decenas de fieles, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, presidió este sábado la misa en honor al papa Francisco, quien murió el lunes pasado a sus 88 años, en la que pidió por la reconciliación de los argentinos.
García Cuerva lamentó la partida de Francisco y dijo: "Hoy, lloramos porque no queremos que la muerte gane, lloramos porque se murió el padre de todos, lloramos porque ya sentimos en el corazón su ausencia física, lloramos porque nos sentimos huérfanos". Antes hubo una peregrinación de los fieles.
Ante cientos de fieles que se acercaron de distintos puntos del país, afirmó: "Lloramos porque no terminamos de comprender ni de dimensionar su liderazgo mundial, lloramos porque ya lo extrañamos mucho y no queremos que nos pase lo que cantaba Gardel en uno de sus tangos, 'las lágrimas taimadas se niegan a brotar y no tengo el consuelo de poder llorar'".







