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Trajeron ciervos a un país de América del Sur y 107 años después no pueden frenar su expansión

La expansión descontrolada del ciervo colorado en este país de América del Sur, introducido en 1917 para la caza deportiva, genera un grave desequilibrio en los ecosistemas nativos.

En 1906, Argentina comenzó una historia que cambiaría parte de sus ecosistemas. Lo que inicialmente parecía una forma de incorporar fauna a este país de América del sur terminó convirtiéndose en un caso importante de invasión biológica.

El responsable de aquella introducción fue Pedro Luro, quien llevó ejemplares procedentes de los Cárpatos y Austria a la provincia de La Pampa para la caza deportiva. Los animales encontraron condiciones favorables para reproducirse. Más adelante, entre 1917 y 1922, se introdujeron otros ejemplares en Neuquén.

Cómo se expandieron estos animales por América del Sur

En 1930, también llegaron ciervos a la Isla Victoria, en el lago Nahuel Huapi, donde se buscaba establecer nuevas poblaciones. El animal protagonista de esta historia es el Cervus elaphus, conocido como ciervo colorado.

Los ciervos se extendieron por distintas regiones argentinas, como La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut y San Luis. Según una publicación científica de 2023, su presencia se había confirmado en al menos 14 provincias, con una estimación de más de 150.000 ejemplares silvestres. Esta cifra es una estimación publicada, no un recuento actual exacto.

¿Por qué estos animales representan un peligro para los ecosistemas de Argentina?

Los machos adultos pueden superar los 200 kilogramos, dependiendo de la población, mientras que las hembras suelen ser más pequeñas. Una de sus características más llamativas son sus astas, que crecen durante el año y se desprenden periódicamente.

La expansión tuvo consecuencias ambientales. Los ciervos consumen plantas nativas, brotes y árboles jóvenes, y pueden dificultar la regeneración de los bosques. También compiten por alimento con animales autóctonos, como el huemul, una especie amenazada de los Andes patagónicos. En la región pampeana, además, pueden perjudicar cultivos y competir con el ganado doméstico.

Lo más llamativo es que el ciervo colorado no fue el único animal introducido en Argentina con fines recreativos. También llegaron especies como el ciervo dama, que fue introducido en cotos de caza de la provincia de Buenos Aires en 1930.

En pocas palabras

  • Introducción de ciervos: En 1917 se introdujeron ciervos colorados en América del Sur para caza deportiva.
  • Expansión descontrolada: Los animales se reprodujeron rápidamente, expandiéndose a 14 provincias argentinas con más de 150.000 ejemplares.
  • Impacto ambiental: Compiten con fauna nativa y dificultan la regeneración de bosques, afectando el ecosistema.
Resumen generado por Thinkindot AI