Así como la pandemia del coronavirus sirvió para desnudar las falencias ancestrales del sistema de salud del país, aquí en Mendoza tuvo que venir una tormenta de viento, lluvia y granizo como la del jueves pasado (12/11) para desnudar también una serie de problemas, como por ejemplo los urbanísticos del piedemonte y barrios del Oeste del Gran Mendoza, además de la otra "pandemia eterna", la pobreza. Aquél día del diluvio, un adolescente de 13 años fue arrastrado por las aguas aluvionales en el zanjón de Los Ciruelos. Su mamá denunció este miércoles falta de ayuda oficial e injusticias en los planes de viviendas sociales, "donde le han dado casas a peruanas o bolivianas que hacen un año que viven acá, y a nosotros que toda la vida vivimos acá, nada", dijo Yoselie Binimelis.

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"Si nosotros tuvieramos una casa como la gente, mi hijo no hubiese andado en la calle en medio de la tormenta, donde se cayó al zanjón por andar cuirioseando. Pero vivimos en la casa de mis suegros, en una pequeñita pieza de dos por dos (metros), mi pareja, yo y mis dos hijos, de 13 (Alexander, el accidentado) y una nena de 5 años, y no se puede estar adentro todos a la vez", dijo la joven madre. "Todavía tenemos agua dentro de la casa y se nos han arruinado un montón de cosas, como colchones y muebles", agregó la vecina del barrio Olivares.

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"Antes de la pandemia, mi hijo tenía una piecita en esta casa, pero también con las lluvias se filtraba todo, y le dije a Alexander que se viniera a dormir conmigo, el fue operado de la cabeza hace poco, y gracias a dios que le dije eso, porque esa noche se cayeron las paredes de esa piecita", recordó Yoselie, de 30 años.

"Cuando comenzaron a urbanizar y hacer las casas nuevas del barrio Olivares, donde vivimos siempre, nos dijeron que nos iban a dar una casa. Pero un día, en una reunión, me dijeron que yo no entraba en ese plan, porque había vivido en La Rioja. Yo nací y vivo acá desde muchos años, sólo viví un corto tiempo en La Rioja. Además, le han dado casas a peruanas y bolivianas que hacen un año que viven acá, y a nosotros que toda la vida vivimos acá, nada", se quejó Binimelis.

Sobre el apoyo de la asistencia social, Yoselie dijo: "Me he cansado de pedir ayuda a la municipalidad (Capital) y sólo nos han dado unos cortes de nylon y un colchón. Mi pareja ni yo no tenemos trabajo fijo. Él es cartonero, y yo hago changas (manicura), pero no alcanza para nada. De la municipalidad me dieron una ayuda de $5.000, y con eso compré portland para levantar una pieza, pero me falta todo el resto", dijo la madre de familia, que tuvo que improvisar dependencias con palos, plástico y latas para vivir.

Para concluir, la mujer de 30 años pidió con desesperación una ayuda oficial. "Necesitamos una casa, con eso nosotros nos podemos defender y estar tranquilos, ya no podemos seguir hacinados en una pieza en casa de mis suegros cuatro personas", concluyó Binimelis.