La siesta del café, también conocida como coffee nap, consiste en tomar una taza de café y, de inmediato, dormir una siesta breve. Puede parecer contradictorio mezclar la estimulación de la cafeína con el descanso, pero la idea aprovecha cómo actúan tanto el dormir como el café para potenciar la energía y la alerta.
Según un artículo de Sleep Foundation, este método puede generar mayor claridad mental y vitalidad que tomar solo café o dormir una siesta convencional.
Cómo funciona la siesta del café: por qué da energía
El truco detrás de la siesta del café tiene que ver con una sustancia llamada adenosina, un químico natural del cerebro que se acumula durante el día y provoca sensación de sueño. Dormir, incluso brevemente, ayuda a “limpiar” parte de esa adenosina.
Por su parte, la cafeína (el principal estimulante del café) compite con la adenosina por los mismos receptores cerebrales. Si al despertarte la adenosina ya fue eliminada, la cafeína encuentra “receptores libres” y su efecto estimulante se potencia.
El resultado: una combinación eficaz para recargar energía, agudizar el enfoque mental, mejorar la concentración y mantenerse alerta.
¿Son realmente beneficiosas las siestas del café?
Sí, especialmente en momentos de somnolencia diurna, trabajos nocturnos o tareas que requieren concentración constante. Estudios citados por Sleep Foundation muestran que quienes utilizan esta técnica mantienen un mejor estado de alerta, rendimiento cognitivo y reflejos, comparado con quienes solo duermen o solo toman café.
También puede mejorar la capacidad de concentración y reacción en situaciones donde la fatiga reduce el desempeño, como conducir, trabajar de noche o tras jornadas intensas. Incluso, es ideal tomar una siesta del café y luego ir al gimnasio.
Sin embargo, y es importante destacar, la siesta del café no reemplaza una buena noche de dormir. Solo es un “refuerzo” temporal de energía, no una solución del sueño a largo plazo.
Cómo hacer una siesta del café correctamente
Para aprovechar al máximo esta estrategia, Sleep Foundation recomienda seguir estos pasos:
- Tomar una taza de café, aproximadamente 100 a 200 miligramos de cafeína, lo que equivale a una taza mediana o un doble espresso.
- Inmediatamente después, recostarse en un lugar cómodo, oscuro y tranquilo, donde no vayan a interrumpirte.
- Dormir entre 15 y 20 minutos, ese es el tiempo ideal: más tiempo puede provocar sueño profundo y sensación de aturdimiento al despertar.
- Despertar al sonar el despertador y no prolongar la siesta. Dormir más de 30 minutos puede generar lo opuesto: lentitud, somnolencia o “inercia del sueño”.
Incluso si no se logra dormir profundamente, un breve descanso o “cabeceo” ya puede funcionar, porque lo importante es que el cerebro despeje parte de la adenosina antes de que actúe la cafeína.
Cuándo es el mejor momento del día para tomar la siesta del café
El momento ideal para una siesta del café suele ser luego del almuerzo o durante la típica “baja de energía” de la tarde, generalmente entre la 1 y las 3 de la tarde.
Tomarla demasiado temprano puede no tener efecto, ya que no se acumuló suficiente adenosina para “limpiar”. Tomarla demasiado tarde, especialmente cerca de la hora de dormir por la noche, puede interferir con el sueño nocturno.
La siesta del café es una táctica inteligente: une el efecto estimulante del café con el beneficio reparador de una siesta breve. Si se emplea de forma correcta, tomando café, durmiendo 15-20 minutos y despertar justo al “golpe” de la cafeína, puede ofrecer un impulso de energía, concentración y rendimiento, útil para quienes entrenan, trabajan o necesitan mantenerse alertas.
Sin embargo, no reemplaza un buen descanso nocturno. Si buscas un modo rápido de recargar energía, mejorar tu enfoque o prepararte para una sesión de entrenamiento o actividad exigente, la siesta del café puede ser un aliado eficaz.






