Muchas personas son las que tienen gatos en sus casas. Algo muy común que les suele suceder a sus dueños es que pese a castrar a la gata para que no entre en celo y se preñe, esta sigue maullando. Si te ha pasado, te contamos qué significa desde la ciencia veterinaria.
Los gatos se comunican de diversas maneras, sea de formas visuales, vocales, táctiles y olfativas; el maúllo es una de esas señales.
Si tenés una gata y maúlla aunque esté castrada, te contamos por qué y qué significa
Las gatas no esterilizadas maúllan durante su celo para intentar atraer a un macho y aparearse. Cuando una gata está en esta situación, los maullidos pueden durar varios días seguidos y casi todo el día, lo suficiente para enloquecer a quienes la escuchan.
Es por eso que la mejor opción es esterilizar a tu gata para que deje de maullar e interrumpir sus ciclos de celo. Sin embargo, es posible que siga maullando ocasionalmente. Pero ¿por qué? Te lo contamos.
Primero que nada, cuando la gata esterilizada maúlla, está buscando atención o cariño, e incluso puede estar queriendo decirte que tiene hambre. A veces, maúllan porque están aburridos y quieren jugar, esa energía que necesitan liberar los hace maullar para hacértelo saber.
El estrés y el miedo son otros de los factores. Así que si te has mudado recientemente, tuvieron un viaje en auto, adoptaste una nueva mascota o los gatos sufrieron un cambio drástico, maúllan para advertirte de este sentimiento. Además, las gatas son territoriales igual que los machos, así que tu gata esterilizada podría estar maullando por celos.
Cuando se trata de gatas mayores, puede indicar disfunción cognitiva o demencia, entonces puede aumentar la vocalización, generalmente por la noche. En casos más extremos, sus maullidos indican dolor.
Podría estar experimentando algún problema de salud sin mostrar otros síntomas aparte de los maullidos. Por eso, siempre que tu gata muestre un comportamiento nuevo o extraño, podría estar intentando comunicarte algo.




