En casi todas las casas hay un viejo alargador o zapatilla eléctrica que se rompió o se usa poco y termina tirado ocupando lugar. Pero gracias al reciclaje, ahora este objeto que parece inservible puede convertirse en un verdadero tesoro para tu casa porque tan solo reutilizando algunos cables obtendrás uno nuevo que funcione.
¿Por qué un alargador o cable viejo es un tesoro?
- Suelen ser resistentes, flexibles y de buena calidad.
- Están diseñados para soportar corriente eléctrica y uso continuo.
- Es un material valioso para manualidades, reparaciones y proyectos de reciclaje.
- Con ellos puedes aprovechar para crear objetos útiles que quizá comprarías nuevos.
- Reutilizarlos no solo te hace ahorrar dinero, sino que también te ayuda a reducir la cantidad de residuos eléctricos.
Reciclaje: cómo convertir un cable viejo en un alargador con toma de tierra
Con un poco de creatividad y algunos elementos es posible darle una segunda vida y transformar tu cable en un alargador que puedes esconder detrás del mueble.
Para fabricar un alargador casero y funcional reutilizando partes de un cable eléctrico viejo que estaba roto o en desuso, harás uso del reciclaje. La idea es reemplazar la clavija macho tradicional por una plana para poder enchufar la extensión detrás de muebles pegados a la pared sin que moleste ni sobresalga.
Para esta idea entonces necesitarás: el cable eléctrico de casi dos metros de largo, una clavija macho de formato plano, un destornillador y unas tijeras.
Para hacer el alargador primero debes cortar las conexiones anteriores para tirar la parte rota y dejar al descubierto los tres hilos conductores del cable interior (fase/positivo, neutro/negativo y tierra). Después, se retiran los tornillos de la carcasa de la clavija hembra y se mide la distancia interna para cortar cada hilo a la longitud exacta de sus conectores.
Ahora, se entrelazan los filamentos de cobre de cada hilo formando una pequeña trenza para evitar pelos sueltos. Se fijan los hilos firmemente en sus bornes, se pone la pestaña de retención para que el cable no se deslice y se atornilla la tapa. Luego se abre la clavija plana, se aflojan los tornillos de sujeción y se mide la longitud necesaria para los tres conductores.
Continúa pelando el recubrimiento de cada hilo, asegurando que el cobre expuesto quede dentro de la clavija del tornillo, evitando cortocircuitos por hilos sueltos y finalmente, es el turno de asegurar la pestaña que aprisiona el cable contra tirones y se coloca la carcasa protectora ajustando los tornillos.
Gracias a esta idea de reciclaje, obtendrás un cable alargador que vuelve a ser funcional y que ahora puede usarse detrás del mueble sin problema alguno con objetos reciclados.
En pocas palabras
- Reciclaje eléctrico: reutiliza cables y alargadores viejos para crear extensiones nuevas y funcionales.
- Clavija plana: transforma tu alargador para que quepa detrás de muebles pegados a la pared sin sobresalir.
- Ahorro y sostenibilidad: evita comprar nuevos artefactos y reduce residuos electrónicos con estos proyectos caseros.


