Historia argentina

"Si no me permitís ser el sol de tu amor, seré tu sombra", los celos que mataron a Felicitas Guerrero, la viuda más codiciada de Argentina

Lo que su momento fue calificado como una "tragedia por amor", hoy se reconoce como el caso que expuso la violencia de género en la elite de la Generación del 80 del siglo XIX.

Tenía apenas 25 años, una fortuna incalculable y hacía poco tiempo que había recuperado su libertad tras sufrir un matrimonio forzado. Felicitas Guerrero lo tenía todo, menos el derecho a decidir a quién amar.

La historia de esta joven argentina es una de las más trágicas de nuestro país, y para muchos se ha convertido en la primera víctima de lo que hoy se conoce como femicidio.

¿Quién era Felicitas Guerrero y qué le ocurrió?

Felicitas Guadalupe Antonia Guerrero era hija de Carlos José Guerrero y Reissig, y de Felicitas Cueto y Montes de Oca. La vida de esta joven cambió cuando Martín Gregorio de Álzaga puso sus ojos en ella.

Retrato de Felicitas Guerrero, tomado hacia 1871, la muestra serena, contenida. Todavía ajena al destino que la aguardaba.

Retrato de Felicitas Guerrero, tomado hacia 1871, la muestra serena, contenida. Todavía ajena al destino que la aguardaba.

Carlos José Guerrero administraba algunos de los campos de la familia Álzaga y Martín Gregorio le pidió la mano de su hija, quien no quería saber nada con el matrimonio.

Sin embargo, Martín Gregorio siguió insistiendo y se casó con Felicitas cuando ella tenía 18 años, el 2 de junio de 1864. La boda tuvo lugar en la iglesia de San Ignacio, en la esquina del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Dos años después nació Félix Solano de Álzaga, pero la felicidad de la joven pareja se vio opacada cuando una tarde tocó la puerta de su casa María Caminos, una ex novia de Martín Gregorio, con quien tenía 4 hijos no reconocidos. Sin embargo, este hecho fue ocultado no solo por Álzaga, sino también por la familia Guerrero, con la promesa de enviarles dinero cada tanto.

Antes de cumplir los 3 años de edad, el pequeño Félix Solano murió en un accidente. Felicitas volvió a quedar embarazada, pero el pequeño nació muerto.

Martín Gregorio de Álzaga murió a los 56 años, víctima de una "descomposición en la sangre", y Felicitas, con tan solo 23 años, se volvió una viuda archimillonaria y dueña de estancias.

Además de tener mucho dinero, Felicitas era una joven muy hermosa. El poeta Carlos Guido y Spano aseguraba que ella era "la mujer más hermosa de la república". Un día, Enrique Ocampo (tío abuelo de Victoria Ocampo) se enamoró de ella y le dijo: "Si no me permitís ser el sol de tu amor, seré tu sombra". A partir de este momento comenzó un romance secreto entre Felicitas y Enrique, pero ella quería disfrutar de su libertad.

Un día, Felicitas decidió ir a una de las estancias que heredó de su marido. Su preferida era La Posterera, en Chascomús. Sin embargo, el cochero se equivocó de camino, y terminaron en una propiedad de Samuel Sáenz Valiente, quien a partir de este momento se convirtió en el tercero en discordia entre Felicitas y Enrique Ocampo.

El 29 de enero de 1872, Felicitas y Samuel Sáenz Valiente celebraron su compromiso en una casa de la actual avenida Montes de Oca. Los celos de Ocampo aumentaron hasta que un día decidió presentarse en una de las estancias de Felicitas para hablar con ella.

La joven aceptó recibirlo en su escritorio y la escoltaron hasta la puerta del mismo su primo Cristián Demaría y su hermano Antonio Guerrero.

Durante la conversación (la cual fue escuchada por su hermano y su primo), Ocampo le preguntaba si en verdad amaba a ese hombre (refiriéndose a Samuel). "La idea de que llegues a ser de otro me desespera", le dijo Ocampo. Cansada de los reproches, Felicitas caminó hacia la puerta.

Ocampo usaba bastón, como muchos hombres en aquella época. Sin embargo, el suyo contaba con un disimulado botón en su mango que permitía obtener de la punta un estilete. Ocampo accionó este mecanismo con una mano y con la otra sacó un revólver Le Forcher calibre 48 y le dijo a la joven: "¿Con cuál de estas armas prefieres morir?".

Mientras corría hacia la puerta, Ocampo disparó a Felicitas en el hombro, y luego repitió lo mismo pero en el pecho. Tras escuchar el estruendo, todos los que estaban en la estancia se acercaron al escritorio de la joven. Los primeros en ingresar fueron Antonio y Cristián Demaría, quienes forcejearon con Ocampo y le dispararon. Murió a los 15 minutos.

Felicitas estaba paralítica, con la espina dorsal arruinada. El arma homicida fue escondida por Antonio. Llamaron a un médico, quien atendió a la joven con la esperanza de salvarla. A las 5:45 del martes 30 de enero, los Guerrero le dieron sepultura a Felicitas en el cementerio de la Recoleta.

Vestido original de Felicitas Guerrero. 

Vestido original de Felicitas Guerrero.

Una publicación de la época del diario La Nación asegura:

"Deploramos el fin trágico de esa distinguida y virtuosa dama, víctima del furor de un hombre enamorado. Pero nos alegraría que las niñas sacaran de este aislado un saludable ejemplo, una lección provechosa. El amor de la coqueta es también como las alas de la mariposa: polvo de oro y carmín que se desvanece al más leve soplo".

Tiempo después, la familia Guerrero construyó la capilla de Santa Felicitas, en Barracas, la cual fue erigida en 1879. Allí hay esculturas de mármol de Carrara: una de Felicitas y su hijo, y otra de Martín Gregorio de Álzaga. Curiosamente, nadie quiere casarse en esa capilla.

Bibliografía consultada

  • Romances turbulentos de la historia argentina de Daniel Balmaceda
  • Historias de fantasmas de la TV Pública
  • Capítulo "Felicitas Guerrero: Amor, Muerte y Femicidio en Buenos Aires" del libro "Comprender la mente, la conciencia y la persona" de María Inés Palleiro