Hoy es imposible vivir sin el celular o computadora. Estamos en una era donde la tecnología se está llevando todo el protagonismo y donde quizá, en un par de años los robots sean nuestros amigos. Pero hay algo curioso en todo esto, que quienes aprendieron a vivir sin ello, son personas con un desarrollo mental que no tienen todos.
Si naciste entre estos años, tu cerebro desarrolló una fortaleza mental única porque aprendiste a vivir sin tecnología
Hay épocas que estuvieron marcadas por guerras, crisis, o tecnología. Sin embargo, para la psicología solo algunos pudieron sacar ventaja de ello
Sin tecnología, sin redes sociales, sin fotos a toda hora, sin tecnología ni dispositivos, las personas que supieron vivir sin esas cosas hoy en día tienen relaciones personales mucho más auténticas, como las de antes.
Si querés saber si sos una de esas personas que desarrollo una fortaleza mental inquebrantable, tenés que haber nacido entre los años 60 y 70.
Los nacidos entre los 60 y 70 desarrollaron una fortaleza mental única: vivir sin tecnología
Hoy la vida pasa por pantallas y muchas personas han transformado la forma de comunicarse, aprender y entretenerse. Pero en realidad, hubo una época en que la tecnología no nos superaba ni manipulaba. Entre 1960 y 1970 las personas vivían una infancia y adolescencia en el mundo del revés, caracterizado por una mayor interacción directa con el mundo real y no solo por pantallas.
Este aspecto sin duda, favorecio habilidades emocionales y cognitivas muy buscadas actualmente. De hecho, para la psicología las personas que crecieron sin pantallas desarrollaron una notable fortaleza emocional por enfrentarse a la espera y la incertidumbre.
En este sentido, estas personas tienen las siguientes características:
- Son resilientes: son capaces de tolerar la frustración
- Eran personas más creativas y con imaginación: para la psicología nacer entre los 60 y los 70 contribuía al desarrollo de conexiones neuronales relacionadas con la resolución de problemas y el pensamiento creativo.
- Tienen autonomía.
- Forman relaciones personales mucho más profundas.
- Son personas con una habilidad social diferente.
- Tienen fortaleza emocional.
- Son mentes despiertas.






