El segundo juicio por abusos sexuales en el Instituto Antonio Próvolo de Luján debía comenzar este martes a las 8 de la mañana en los Tribunales, según el cronograma para el debate establecido por el Poder Judicial. Pero se postergó.
Las complejidades organizativas propias de un debate como éste –con tantos imputados, tantos abogados, tantos peritos y tantos testigos– obligaron a reprogramar las audiencias previas. A esto se sumaron las restricciones operativas derivadas de la pandemia de coronavirus en la Justicia mendocina.
Por todo, las nueve acusadas (entre ellas dos monjas) estarán en el banquillo de las acusadas recién durante la segunda quincena de septiembre.
Kumiko Kosaka y Asunción Martínez son las religiosas imputadas.
Graciela Pascual, por entonces apoderada legal de la institución, es una de las siete mujeres civiles que están bajo sospecha.
El mecanismo
El tribunal conformado por los jueces Horacio Cadile, Rafael Escot y Gabriela Urciuolo tendrá a su cargo el proceso de juzgar a nueve mujeres (dos religiosas y siete civiles) imputadas en el caso Próvolo II.
Previamente deberán culminar las audiencias preliminares, actualmente en desarrollo, donde se presentan y analizan las pruebas que serán tratadas en el juicio.
Estos cónclaves son semipresenciales. Desde los tribunales participan el juez Cadile y el fiscal Gustavo Stropppiana (quien estuvo a cargo de la acusación en el primer debate); a veces también los defensores públicos y privados de las imputadas. Ellas participan a través de la tecnología porque no son trasladadas a los tribunales.
Lo que viene
Para el lunes 7 de septiembre está previsto el último tramo de la discusión de la prueba ofrecida por las partes, ya de cara al debate.
Luego vendrá la etapa de organización del debate, que incluye diversos aspectos.
- La citación de testigos
- La convocatoria a los peritos
- La conformación de una red tecnológica que permita que todas las partes involcucradas tengan acceso a cada una de las instancias del debate




