Era la casa de Bruce Campbell, un ingeniero eléctrico jubilado que decidió que su hogar ya no sería una casa tradicional, sino un avión comercial convertido en su refugio personal. Lo que para algunos podría ser chatarra, para él se convirtió en una obra de vida.
Se fue a vivir al bosque y convirtió un avión en su hogar flotante
Desde hace más de 20 años vive en el fuselaje de un Boeing727 que adaptó como vivienda, en medio del bosque cerca de Portland, Estados Unidos. Lo compró en 1999 por unos 100.000 dólares y fue transformándolo en una casa única que combina ingeniería, funcionalidad y creatividad.
Lo interesante de esta historia en medio del bosque es que no se trata solo de vivir “dentro de un avión”, sino de redefinir qué puede ser un hogar cuando uno se atreve a pensar diferente.
¿Qué hace a esta vivienda tan singular?
- Este gigante de metal ya no vuela, pero sí sostiene una vida: luces, muebles, estufa, zonas de estar, rincones acogedores y hasta espacios que en verano funcionan como terrazas donde Campbell invita a tocar música bajo el cielo abierto.
- Adaptaciones funcionales: el interior incluye servicios básicos como electricidad, duchas, baños y áreas comunes, transformando la cabina de avión en un hogar habitable y eficiente.
- Espacios exteriores transformados: Las alas no solo hacen la silueta: Campbell las usa como terrazas o espacios recreativos, transformando cada parte del avión en algo útil.
- Una filosofía de vida distinta: para él, un avión puede ser un hogar sostenible, seguro y resistente, incluso más que muchas construcciones tradicionales, gracias a su diseño y solidez estructural.





