Se dice siempre que "la necesidad tiene cara de hereje". Pero sería bueno ver qué cara se le puede endilgar a alguien que entra a un merendero donde van cientos de niños a mitigar su hambre y se roba todo lo que está a su alcance, y además rompe lo que no se puede llevar. El merendero Horita Feliz, de El Algarrobal, en Las Heras, sufrió este domingo en la noche la casi total destrucción de su humilde casita, donde 36 familias de la zona pueden llegar a tomar una comida caliente para sobrevivir. La necesidad tendrá ahora en el Norte del Gran Mendoza, la cara de un niño con hambre.
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El comedor Horita Feliz funciona en la zona de los hornos de ladrillo, sobre calle Quintana, al 540, de El Algarrobal. La oscuridad de la madrugada del lunes le sirvió a una banda de delincuentes de la zona para estudiar los movimientos de los abnegados voluntarios que sostienen este lugar, donde se apoya con comida a mucha gente una situación desesperante, para romper la puerta, y llevarse lo que estuvo a su alcance. Luego lo cargaron en un contenedor de basura, robado ex profeso para ese fin, y lo que no les cupo, lo destrozaron.
Allí había una gran olla donde se preparaban las viandas que repartían en los domicilios, y los ingredientes para prepararlas. Además, hace poco habían recibido un donativo de ropa y calzado, del que alcanzaron a repartir un poco, y el resto fue saqueado o destruido por los malvivientes.
"Parece que nos estudiaron los movimientos, y aprovecharon cuando cerramos el domingo por la noche para venir a robar. Se llevaron todo, el arroz, los fideos y hasta la verdura que nos dona un señor los fines de semana y las viandas preparadas para el otro día", expresó con lágrimas de impotencia y tristeza Jesica Lucero, una colaboradora del merendero.
"En más de 12 años que vivo aquí, nunca había pasado algo así, estamos desolados. La policía dice que no hay forma de hallar a los culpables, y mucho menos recuperar algo", comentó Jesica, que agregó con un profundo tono de desazón: "No sé que les vamos a dar ahora a los niños cuando vengan por su comida".
Más allá de la crónica policial y la amarga anécdota del daño, quedan cosas importantes por hacer, y es ver la forma de colaborar con los voluntarios del merendero Horita Feliz, para que de alguna forma, tengan los insumos para seguir sembrando una chispita de esperanza en las 36 familias que reciben la comida de estas nobles manos.
Para colaborar y hacer donativos, comunicarse con Jesica Lucero a su celular: 2614663642. Nada tienen, todo sirve para que ellos lo hagan llegar a los necesitados de socorro: alimentos no perecederos, también panificados, ropa usada, calzado y condimentos, además de alguna garrafa y una olla grande (más de 30 litros).




