Probablemente, si mencionamos los materiales caros en el mundo, ya sean de elevado precio por su escasez o por su dificultad para extraerse, nos vendrá a la cabeza el oro, el platino o el mercurio. Semen, sangre o tinta son otros ejemplos del reino orgánico, sin embargo uno de los más caros es el veneno de la abeja.
¿Sabías que cuando te pica una abeja, aunque es una situación poco agradable porque hay que localizar y extraer el aguijón ara evitar hinchazón, picaduras y dolor, el causante de todo esa experiencia es el mismo veneno que poseen? Sin embargo, también es un potencial producto terapéutico posicionado entre los más caros.
Si bien hay otros que compiten en el podio como la sangre humana, la tinta para la impresora, el mercurio, la insulina o la sangre de cangrejo herradura, en esta nota analizaremos el veneno de este pequeño insecto.
Veneno de abeja: uno de los líquidos más caros del mundo
El veneno de la abeja contiene más de 40 componentes, entre los que destacan la melitina, la apamina y la fosfolipasa A2. De hecho según un estudio, el potencial terapéutico y regenerativo del veneno de abeja (Apis mellifera) en la medicina moderna es incuestionable. Históricamente utilizado en la apiterapia, el veneno es una mezcla compleja de proteínas, péptidos y enzimas con diversas aplicaciones clínicas cuyos elementos brindan efectos antiinflamatorios, analgésicos, antibacterianos y también estimulan el sistema inmunológico.
Gracias a estas propiedades, se utiliza para tratar enfermedades como la artritis, el reumatismo, la esclerosis múltiple y el asma. Además, es un ingrediente clave en cremas antiarrugas, anticelulíticas y tonificantes que mejoran la elasticidad y firmeza de la piel, realzando nuestra belleza natural.
La extracción del veneno se realiza con un proceso cuidadoso y respetuoso con las abejas. Se coloca una placa metálica cerca de la colmena que emite una pequeña descarga eléctrica, haciendo que las abejas piquen sin dañar a estos laboriosos insectos, ya que su aguijón no se desprende como en otros casos. El veneno se adhiere a la placa y luego se recoge para su purificación.
Este líquido es muy escaso y valioso, pues una abeja produce entre 0.1 y 0.3 mg de veneno por picadura, por lo que para obtener 1 gramo se requieren entre 3,000 y 10,000 picaduras.






