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Rusia cerró el grifo y Europa miró al sur: el faraónico gasoducto africano que busca cambiar el mapa energético

El ambicioso gasoducto entre Nigeria y Marruecos busca satisfacer la demanda energética europea y se perfila como un proyecto transformador para África.

La guerra entre Rusia y Ucrania alteró profundamente el mercado energético mundial. La reducción del suministro de gas ruso puso en aprietos a varios países de Europa, obligándolos a buscar nuevas fuentes de abastecimiento.

Europa ha salido a la búsqueda de nuevas alternativas energéticas, y África emerge como una pieza clave en esta estrategia gracias a las importantes reservas de gas natural que poseen países como Nigeria y con una construcción vital.

Gasoducto

Rusia cerró el grifo y Europa miró al sur: el faraónico gasoducto africano que busca cambiar el mapa energético

Nigeria y Marruecos prevén firmar durante el cuarto trimestre de 2026 un acuerdo intergubernamental clave para avanzar en el Gasoducto Atlántico Africano, una de las iniciativas energéticas más ambiciosas del continente, según informó el Ministerio nigeriano de Asuntos Exteriores.

El Gasoducto Nigeria–Marruecos es un megaproyecto energético que busca transportar gas natural desde Nigeria hasta Europa a través de la costa occidental africana. El plan contempla una infraestructura de miles de kilómetros que atravesaría hasta 13 países, con el objetivo de diversificar el suministro energético europeo tras la disminución de las importaciones de gas de Rusia.

Gasoducto (1)

Claves de este gasoducto

En este esquema, Marruecos se posiciona como un punto estratégico de conexión hacia Europa, reforzando su papel como futuro hub energético regional. Aunque el proyecto aún se encuentra en fase de acuerdos y estudios técnicos, ya es considerado uno de los desarrollos energéticos más relevantes del mundo por sus implicancias económicas, geopolíticas y de integración regional.

  • Recorrería hasta 13 países africanos, desde Nigeria hasta Marruecos, convirtiéndose en uno de los mayores proyectos de integración energética del continente.
  • Tendría una extensión cercana a los 6.900 kilómetros, una distancia comparable a viajar desde Buenos Aires hasta Miami.
  • La inversión estimada supera los 25.000 millones de dólares, reflejando la enorme magnitud financiera de la iniciativa.
  • Permitirá abastecer de gas natural a más de 400 millones de personas mediante conexiones nacionales y regionales a lo largo de su recorrido.
  • Competirá con el gasoducto transahariano Nigeria–Argelia, intensificando la disputa geopolítica entre Rabat y Argel por convertirse en la principal puerta de entrada del gas africano hacia Europa

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