Historia de vida

Rocío Portillo, paciente con leucemia: "Ser donante de médula ósea es muy fácil"

Rocío Portillo es DJ y productora de radio. Tiene 26 años, buen humor, bastante gracia, una sonrisa enorme y mucha actitud. Y tiene leucemia. Dentro de poco viajará a Córdoba a trasplantarse. Su suerte está echada, pero quiere difundir su caso para crear conciencia acerca de la donación de médula ósea. "No para mí, sino para quienes lo necesitan o lo pueden necesitar en el futuro. Es muy fácil y mucha gente no lo sabe o tiene miedo", explicó a Diario UNO.

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A mediados de agosto del 2019 Rocío experimentó un leve decaimiento y acusó una febrícula de 37 grados. "Nada", sintetizó. Un par de días después la fiebre subió a 40° y los médicos no lograban bajarla ni determinar su origen. "Yo nunca tuve un antecedente de salud serio. Un mes antes me había hecho análisis generales y salieron perfectos", contó.

Sin embargo, Rocío quedó internada y luego de una semana de exhaustivos análisis los médicos le dieron una respuesta: "Tenés leucemia, me dijeron. Yo no lo podía creer. 'Me estás jodiendo' le decía al hematólogo. '¿Posta, me voy a morir?', le pregunté al médico", detalló la joven.

Luego confesó: "Pregunté eso porque -en ese momento- no la iba a pelear. Iba a tratar de vivir de la mejor manera posible y ... por suerte el médico me dijo que no. No me iba a morir de leucemia". Después vinieron cosas que Rocío no imaginaba: estudios, tratamientos, quimioterapia, trasplante. "Nuca sentí miedo", aclaró con tranquilidad.

Quimioterapia

"Yo me siento perfecta, pero no estoy sana", resumió Rocío, quien pasó por tres sesiones de quimioterapia. "La primera fue el 24/7. A pesar de esto los efectos no pasaron de las náuseas. Las dos siguientes fueron más duras, me sentí mal, pero fue llevadero. De todas maneras, no se lo deseo a nadie", recordó.

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Rocío tenía un fino pelo rubio antes de que se declarara su enfermedad y debiera pasar por quimioterapia. Le quedaba muy bien. Ahora su cabeza muestra una redondez perfecta: le queda mejor. "Sí. Muchos me lo dicen, pero para mí no fue un tema. Me dieron a elegir 'o se te caen los mechones o te lo cortas antes'. Me lo corté antes. Lo que sufrí más fue el cambio físico de estar dos meses en una cama, con el sedentarismo que implica. Engordé 5 kilos, me cambió el cuerpo y el metabolismo, entonces no es fácil bajarlos".

Después de todo este periplo, Rocío sigue presentando 1% de células cancerígenas en su organismo. Por eso necesita el trasplante.

Trasplante

La leucemia meloide aguda que tiene Rocío no le ha dado muchas opciones. "Las chances eran un autotrasplante, la donación de un hermano o padre o un donante externo", sintetizó.

El autotrasplante fue descartado por los médicos, su hermano Julián resultó incompatible como donante y un donante externo, que fue encontrado rápidamente, se enfermó y dejó de ser opción casi con la misma velocidad que apareció.

La alternativa que le queda a Rocío es que en los próximos días aparezca un nuevo donante externo. Si esto no sucede, recibirá un trasplante de su padre, que tiene el 50% de compatibilidad.

"No puedo seguir mucho tiempo más así -Rocío trabaja y vive con normalidad-. Por eso, dentro de poco, viajaré a Córdoba (no se hacen estos trasplantes en Mendoza) y mi papá será el donante", explicó Rocío. Para esto deberá afrontar una nueva quimioterapia y unos largos días posteriores hasta que el 1% de células cancerígenas se reduzca a cero.

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"Quiero que la población tome conciencia de que, muy fácilmente, puede convertirse en donante de médula. Repito: no por mí, sino por los que vienen atrás. Esta enfermedad suele afectar a los niños y el que se hace donante, le puede salvar la vida a un niño. Sólo son unos pinchazos, no duele, no te pinchan la columna, como muchos creen. Sólo hay que informarse y animarse" "Quiero que la población tome conciencia de que, muy fácilmente, puede convertirse en donante de médula. Repito: no por mí, sino por los que vienen atrás. Esta enfermedad suele afectar a los niños y el que se hace donante, le puede salvar la vida a un niño. Sólo son unos pinchazos, no duele, no te pinchan la columna, como muchos creen. Sólo hay que informarse y animarse"

Rocío Portillo

  • Ser donante es un acto solidario y un compromiso a largo plazo.
  • 3 de cada 4 pacientes no tienen donante compatible en su familia y necesitan un donante externo.
  • Para donar médula ósea hay que acercarse a uno de los centros habilitados a donar sangre e inscribirse como donante.

Preguntas frecuentes sobre la donación de médula ósea

¿Qué son las Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH)?
Las Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) son las células encargadas de producir los componentes de la sangre. Son células madres, es decir células inmaduras que tienen la capacidad de dividirse y diferenciarse para dar origen a todos los tipos celulares maduros presentes en la sangre: glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los tejidos; glóbulos blancos, que combaten las infecciones en el organismo y se ocupan de la vigilancia inmunológica; y plaquetas, que participan del proceso de coagulación de la sangre. Estas células se pueden donar en vida y se utilizan en pacientes con indicación de trasplante de médula ósea.

¿Cómo es el trasplante de CPH?
En una primera etapa, al paciente se le destruyen las células enfermas mediante tratamientos que combinan quimioterapia y/o radioterapia. A continuación, se infunden al paciente las células extraídas del donante. Finalmente, en un plazo relativamente corto, las células madres donadas reemplazan a las células madres enfermas y comienzan a producir células sanguíneas propias. Desde 1997 se realizan en Argentina trasplantes de CPH con donante no emparentado, por lo que existen equipos médicos altamente capacitados para llevar adelante esta práctica. Las obras sociales, los sistemas de medicina prepaga y el sistema público a través de subsidios provinciales o nacionales del Sistema de Salud y Desarrollo Social permiten que todas las personas puedan acceder a un trasplante de CPH. 

¿Cuál es la importancia de tener un gran número de donantes registrados?
Para un paciente que necesita un trasplante de CPH, los hermanos son los mejores donantes, debido a las características hereditarias y a la posibilidad de similitud genética. Sin embargo, sólo el 25% o el 30% de los pacientes tienen un donante compatible en su grupo familiar, por eso es importante contar con registros de donantes con muchos donantes registrados. Cuántos más donantes inscriptos existen, y más variadas son sus identidades genéticas, mayores son las posibilidades de los pacientes de encontrar un donante lo suficientemente compatible para un trasplante no familiar.

¿Se puede cambiar de decisión una vez que se está inscripto en el Registro?
Sí. Todo donante voluntario de CPH puede cambiar su decisión cuando lo desee, sólo debe comunicarse con el Registro para cancelar su inscripción. Es importante notificar ésta decisión, ya que de no hacerlo, pueden salir seleccionados por algún médico como potencial donante para un paciente. Ello implicaría pérdida de tiempo y esperanzas para el paciente.

¿La médula ósea es lo mismo que la médula espinal? ¿Se hace una punción en la columna?
No, no es lo mismo. La médula espinal se encuentra dentro de la columna vertebral y transmite los impulsos nerviosos a todo el cuerpo. En cambio, la médula ósea es el tejido esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos y es el lugar donde se produce la sangre porque contiene las células madre. Estas células también se encuentran en la sangre del cordón umbilical y de la placenta del bebé recién nacido. Donar médula ósea no interfiere en ningún sentido con la columna vertebral ni con el sistema nervioso del cuerpo humano.

¿Qué efectos secundarios puede tener para el donante donar médula ósea?
El único efecto secundario de la donación de médula ósea mediante punción es el posible dolor de la zona de punción; dolor que normalmente desaparece en menos de 48 horas y se controla con analgésicos comunes. Como la punción se efectúa en quirófano y bajo anestesia general, tiene el mismo riesgo que cualquier operación que implique una anestesia general de corta duración. Cuando la donación se hace mediante aféresis, el tiempo durante el que se administran los "factores de crecimiento hematopoyético", se pueden experimentar síntomas similares a una gripe, como el dolor de huesos y músculos.

¿Qué es la aféresis?
Es una de las dos maneras por las cuales se puede extraer células madre hematopoyéticas (coloquialmente llamadas “médula ósea”) del donante para, a posteriori, infundirlas al paciente. La aféresis es un tipo de donación en la cual sólo se extrae de forma selectiva las células madre circulantes en la sangre, devolviendo el resto de la sangre al donante. La separación de las células madre se realiza mediante la centrifugación de la sangre en una máquina a la que el donante está conectado con un equipo completamente estéril y de un solo uso. Las células madre se encuentran en el interior de los huesos, pero si se administra al donante un medicamento llamado "factor de crecimiento hematopoyético", pueden movilizarse las células hacia la sangre circulante y extraerse. Este "factor de crecimiento hematopoyético" se administra durante 4-5 días y, a continuación, se pueden extraer las células de la sangre mediante una citoaféresis. De manera ambulatoria, se hace circular la sangre obtenida de una vena de un brazo a través de unas máquinas denominadas "separadores celulares", que recogen las células madre. El resto de la sangre es devuelta al donante por una vena del otro brazo.

Más información llamando al 0800-555-4628 o escribiendo a [email protected]

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