Después de una reunión con amigos, un cumpleaños o incluso una jornada intensa de trabajo en equipo, muchas personas sienten un cansancio difícil de explicar. No es físico, no hay fiebre ni dolor, pero el cuerpo pide silencio y soledad. A este fenómeno se lo conoce como “resaca social”, y la psicología tiene varias respuestas sobre por qué ocurre.
"Resaca social": la psicología explica porque nos sentimos agotados después de socializar
¿Te has sentido agotado tras un fin de semana con amigos y solo tienes ganas de estar solo/a? Puede que estés sufriendo lo que se conoce como “resaca social”
¿Qué es la “resaca social”?
La “resaca social” es una forma de llamar al agotamiento mental y emocional que aparece tras interactuar durante un tiempo prolongado con otras personas. No implica que el encuentro haya sido aburrido o malo; de hecho, puede tratarse de una experiencia agradable. Sin embargo, el cerebro necesita recuperarse.
Lo cierto es que las interacciones sociales demandan recursos cognitivos como la atención, regulación emocional, empatía y capacidad de respuesta. Todo esto activa distintas áreas cerebrales y, si se prolonga, puede generar fatiga.
Aunque el ser humano es social por naturaleza, según decía Aristóteles, cada interacción requiere un procesamiento constante de información como regular lo que decimos y cómo lo decimos, adaptarnos al contexto y a las expectativas del grupo o controlar emociones propias y ajenas.
Según Psicoglobal, esto generaría un exceso de socialización que termina llevandonos a sentir efectos similares a los propios de una resaca por exceso de alcohol.
Sin embargo, el rasgo de extroversión influye mucho también en cómo vivimos estas experiencias. Las personas introvertidas suelen experimentar mayor desgaste tras encuentros sociales prolongados, mientras que las extrovertidas tienden a sentirse estimulada, aunque también pueden agotarse si el estímulo es excesivo.
Durante la socialización, el cerebro activa redes relacionadas con la cognición social y la recompensa. Interactuar puede liberar dopamina y generar bienestar, pero también eleva los niveles de alerta. Si el entorno es ruidoso o demandante, el sistema nervioso simpático permanece activado durante horas.
Cuando finalmente volvemos a casa, el cuerpo “pasa factura”: aparece el cansancio, la necesidad de silencio o incluso una sensación leve de vacío emocional.
Cómo recuperarse de una resaca social
Para la psicología, en estos casos es clave usar estrategias simples para restablecer el equilibrio como reservar momentos de soledad consciente durante la semana, disfrutar con uno mismo. Practicar actividades de bajo estímulo como leer, caminar, escuchar música suave, dormir lo suficiente y sin dudas establecer límites en la agenda social.
En ests casos el equilibrio es esencial porque si bien socializar fortalece vínculos y mejora la salud mental, también es saludable reconocer cuándo el cuerpo y la mente necesitan pausa.






