El perro es una de las mascotas más populares de todo el mundo, y son muchos los dueños que se preguntan por muchos de sus comportamientos. Uno de ellos se da, por ejemplo, sacuden su cabeza de manera repetitiva.
Al reconocer este gesto, la primera pregunta es la de qué significa, y lo cierto es que puede parecer ser un gesto normal. Sin embargo, lo cierto es que está más relacionado con algo negativo.
Qué significa que tu perro sacuda su cabeza constantemente
Que tu perro sacuda la cabeza constantemente generalmente indica una molestia o picazón en sus oídos y es negativo porque casi siempre señala un problema subyacente.
La sacudida es un intento de aliviar la picazón, irritación o dolor intenso dentro del oído, comúnmente conocido como otitis. Otra de las señales que evidencian un problema es el rascado.
Sucede que el rascado excesivo puede causar heridas, mientras que el movimiento constante puede introducir objetos más adentro. Por eso, es importante la observación en tu mascota.
Una infección no tratada puede extenderse y volverse más grave, afectando el equilibrio o la audición de tu perro. Por ejemplo, algo que puede generarse es una otohematomas (acumulaciones de sangre en la oreja) o vasculitis (inflamación de vasos sanguíneos), que requieren tratamiento veterinario.
Pasando en limpio, las causas por las que tu perro puede sacudir su cabeza de manera excesiva son las siguientes:
- Infecciones de oído (Otitis): bacterias o levaduras que prosperan en oídos húmedos o con alergias, causando enrojecimiento, mal olor y secreción.
- Alergias: alimentos o alérgenos ambientales que inflaman el canal auditivo.
- Cuerpos extraños: espigas de pasto, insectos o suciedad atrapados.
- Parásitos: ácaros del oído.
- Traumatismos: lesiones por juegos o golpes.
El momento para ir a un veterinario
Si la sacudida de cabeza en tu perro se repite de forma constante y va acompañada de alguno de los siguientes síntomas, lo mejor será que acudas al veterinario de manera inmediata.
- Rascado intenso o lamido de orejas.
- Mal olor o secreción.
- Orejas enrojecidas, hinchadas o calientes.
- Dolor al tocar la oreja.
- Pérdida de equilibrio o caminar en círculos (posible vértigo).





