Cerebro

¿Qué ocurriría con tu cerebro si vivieras en el mundo de Barbie?

Vivir en Barbieland no es una tarea fácil, ya que la exposición a tanto color rosado puede afectar el correcto funcionamiento del cerebro

Por UNO

La fiebre por la muñeca Barbie y su película está conquistando todos los ámbitos sociales. Muchas personas quedaron maravilladas con la cinta de Greta Gerwig, y sobre todo con "Barbieland", el lugar donde vive la muñeca de Mattel. Sin embargo algunos se preguntan cómo actuaría uno como persona si viviera en Barbieland, qué le ocurriría a nuestro cerebro si viviéramos en el mundo de Barbie.

¿Qué ocurriría con tu cerebro si vivieras en el mundo de Barbie?

Los expertos en neurociencia y psicología aseguran que una vida empapada de rosa, como ocurre en el mundo de Barbie, nos haría incapaces de percibir este color. Por lo tanto, el choque con el mundo real, que presenta tonalidades más azuladas y verdosas, sería abrumador en primera instancia.

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Barbie | Tráiler Oficial | Doblado

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Mike Webster, un psicólogo de la Universidad de Nevada, encontró una explicación al mecanismo que tiene el cerebro humano para codificar los colores. Al realizar varias estadísticas de gamas de escenas al aire libre, el estudio determinó que nuestro sistema visual se reajusta cuando cambiamos a un ambiente con una paleta de colores distinta.

Por ejemplo, si el ser humano viajara a Marte, en una primera impresión vería el planeta en tonalidades intensas de rojo y naranja, pero luego el cerebro incluiría azules y verdes para contrarrestar la imagen y adaptarse a la nueva escena.

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De esta forma, en la película "Barbie" se puede observar el uso de este recurso del cual habla Webster. La escenógrafa Katie Spencer decidió generar un contaste entre el mundo real (aburrido y apagado) con el mundo de Barbieland, el cual al ser de color rosa es alegre y llamativo.

Incluso en 2014 varias cárceles de Suiza comenzaron a pintar sus celdas de color rosa. Esta tendencia retomó una teoría de los años sesenta que sostenía que este color podía influir positivamente en el comportamiento de los presos, haciéndolos menos agresivos.

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