La glicina (Wisteria sinensis) es una de las plantas trepadoras más espectaculares que hay. Nunca pasa desapercibida ya que aporta al jardín cierto aire romántico y colorido, así que siempre es considerada un acierto. Tiene unas características flores colgantes en tonos violetas, blancos o rosados, con un aroma dulce y embriagador.
Resulta una especie de rápido crecimiento que puede llegar a cubrir grandes áreas en poco tiempo, cubriendo muros e incluso creando cascadas florales. Es una planta resistente por lo se adapta a diferentes condiciones climáticas, además de que es fácil de mantener.
Sin embargo, puede generar preocupación cuando empieza a perder sus hojas. En la mayoría de los casos no se trata de una enfermedad grave, sino de una respuesta natural o un problema puntual de cultivo. A continuación, exploramos este dilema de jardinería.
Qué hacer si se le caen las hojas a la planta
La glicina tiene hojas verdes, compuestas y caducas, lo que significa que se caen de forma natural en otoño. Cada hoja está formada por varios foliolos pequeños, que aportan un aspecto ligero y elegante durante la temporada de crecimiento.
Si tu glicina pierde las hojas, primero debes observar la época del año. En otoño e invierno es completamente normal, ya que entra en reposo vegetativo. Sin embargo, si ocurre en primavera o verano, puede deberse a falta o exceso de riego, mal drenaje, estrés por calor, plagas, o deficiencias de nutrientes.
Para remediarlo, asegúrate de que el suelo drene bien y riega solo cuando la tierra esté ligeramente seca. Evita el encharcamiento. Coloca la planta en un lugar con sol directo y protégela de vientos fuertes. Aplica fertilizante equilibrado en primavera y revisa hojas y tallos en busca de insectos.
Con los cuidados adecuados, esta planta suele recuperarse rápido y volver a lucir frondosa y saludable.






