La aparición de una enfermedad como el coronavirus, que alcanzó el nivel de pandemia por llegar a todos los rincones del planeta ha puesto en el tapete nuevas modalidades, vocablos, y cambió nuestra vida cotidiana. Entre los más temidos, y ahora más usados términos médicos, aparece el de la "saturación de oxígeno", factor importante en la evaluación de un enfermo, principalmente de alguna patología respiratoria, como le pasa al ex gobernador y actual diputado por Mendoza Alfredo Cornejo, que debió ser internado por sufrir una "baja saturación" en la sangre, provocada por el Covid-19.

Técnicamente, la saturación de oxígeno se define como "La medida de la cantidad de oxígeno disponible en la sangre. Cuando el corazón bombea sangre, el oxígeno se une a los glóbulos rojos y se reparten por todo el cuerpo. Los niveles de saturación óptimos garantizan que las células del cuerpo reciban la cantidad adecuada de oxígeno".

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Así lo explica la doctora mendocina Mariel Echazú. "La saturación de oxígeno es una relación y que indica el porcentaje de oxigeno en la sangre. El corazón bombea sangre para todo el cuerpo, y en esta sangre va el oxígeno, que se une a los glóbulos rojos, y estos se encargan de llevarlo a ese oxigeno a todas las células del cuerpo", detalló la profesional.

"Cuando nosotros medimos con el saturómetro u oxímetro ese porcentaje, estamos apreciando la cantidad de oxígeno en los glóbulos rojos, que es el que se reparte para todas las células. Un valor normal está por arriba del 94% y hasta el 100%, aunque nadie llega este último valor. Un valor medio-normal sería de un 90 a un 93%; y ya cuando hay una hipoxia, bajo nivel de oxígeno en sangre, es por debajo de un 90%", indicó Echazú.

Respecto a cómo se altera la saturación de este gas en la sangre, la médica explica: "El oxígeno ingresa a través del aire que respiramos, algo que se logra gracias a que los pulmones cumplen su función de intercambiar gases, aspirando oxígeno del aire, y expeliendo dióxido de carbono. Si existe una afectación en los pulmones, algo que produce el Covid-19, no se respira bien, y no ingresa al cuerpo y así se limita el oxigeno en la sangre y no llega al corazón para ser bombeado al resto del cuerpo".

Cómo se mide la saturación de oxigeno

Para medir el porcentual de oxigeno que lleva nuestra sangre por las arterias se utiliza masivamente el mencionado oxímetro de pulso o pulsioxímetro. Este es un aparato que mide de manera indirecta la saturación de oxígeno de la sangre roja de un paciente el cual tiene un problema cardiovascular o pulmonar, como el caso de una neumonía provocada por el Covid-19. No se mide directamente a través de una muestra de sangre. Algunos oxímetros pueden ser sensibles a los cambios en el volumen de sangre en la piel, produciendo una fotopletismograma. A menudo se conecta el oxímetro de pulso a un monitor médico para que el personal de salud pueda ver la oxigenación de un paciente en todo momento. La mayoría de los monitores también muestran la frecuencia cardíaca. Aquellos con batería son portátiles para hacer mediciones de saturación de oxígeno fuera del hospital.

El oxímetro original fue creado por Milliken en la década de 1940. El precursor del oxímetro de pulso moderno actual se desarrolló en 1972, por Aoyagi en Nihon Kohden utilizando la relación del rojo a la absorción de la luz infrarroja pulsante de componentes en el sitio de medición.