Quienes vieron "Lizzie McGuire" o "Revenge of the Nerds" recordarán con mucho cariño al actor Robert Carradine, quien falleció en las últimas horas a los 71 años tras batallar contra un trastorno bipolar.
Su familia quiere visibilizar su muerte para que "su experiencia pueda arrojar luz y animar a abordar el estigma asociado con las enfermedades mentales". A continuación te explicamos en qué consiste esta enfermedad.
"Con profunda tristeza, debemos compartir el fallecimiento de nuestro querido padre, abuelo, tío y hermano, Robert Carradine. En un mundo que puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para quienes lo rodeaban. Estamos desconsolados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos reconocer la valiente lucha de Bobby durante casi dos décadas contra el trastorno bipolar", dice el comunicado compartido por la familia del actor.
Carradine proviene de una familia de artistas, ya que su padre fue John Carradine, y además sus hermanos mayores eran David Carradine y Keith Carradine.
¿Qué es el trastorno bipolar?
Carradine se quitó la vida tras padecer durante casi dos décadas una enfermedad mental: el trastorno bipolar. Esta enfermedad es más común de lo que se cree. Se estima que del 1 al 4% de la población, independientemente de factores culturales o socioeconómicos, puede tener trastorno bipolar
En pocas palabras, la persona que padece esta enfermedad pierde el control sobre su estado de ánimo, el cual tiende a transitar oscilaciones más o menos bruscas y que van desde la euforia patológica (llamada manía) a la depresión, sin que estas estén en relación necesariamente con eventos desencadenantes externos.
El trastorno bipolar es causado por múltiples factores genético-ambientales y es una enfermedad crónica, episódica y recurrente. Para su tratamiento, se pueden recetar fármacos, pero los mismos deben ser complementados con una intervención psicológica adecuada.
Para poder establecer un diagnóstico de esta enfermedad, es importante mantener conversaciones en el consultorio sobre las diferencias entre la tristeza, el duelo y la depresión, por un lado; y la alegría y la manía por otro. Esto le brinda al paciente herramientas para que él mismo sea capaz de realizar los registros (mood charts) de su estado de ánimo.





